EL BUCLE ETERNO

Si Elite apareció en el lugar adecuado en el momento oportuno, no podemos decir lo mismo de Frontier.

Su desarrollo empezó en 1.988, pero no vio la luz hasta 1.993.

Y claro, en todo ese tiempo los juegos habían cambiado mucho.

Aunque, al igual que el original, Frontier era un juego ambicioso.

No sólo presentaba gráficos 3D en color, sino que fue el primer título en crear por procedimientos sus sistemas estelares.

También tenía una física precisa.

Mejor aún, al no contar con un final, podía durar eternamente, dejando el destino realmente en manos de los jugadores, que podían ser lo que quisieran.

Recordemos, pues, otros clásicos del videojuego sin final a la vista.

TETRIS (1.984)

Mientras puedas seguir encadenando líneas, Tetris no tiene fin.

Pero cuidado con el Efecto Tetris – cuando llevas jugando tanto rato que los patrones se se adueñan de tu mente -.

SIM CITY (1.989)

Las ciudades de Will Wright son como las de verdad: eternas, inagotables, sin un objetivo fijo ni una dirección clara.

Cada una distinta a la anterior y todas abiertas al ensayo y error.

CHAMPIONSHIP MANAGER (1.992)

Las temporadas pasan sin cesar mientras te mudas de club en club buscando la gloria en la Liga y la Copa con tu equipo.

Incluímos aquí a Football Manager, nuestro favorito.

ROLLERCOASTER TYCOON (1.999)

Ojalá poder dedicar la vida real a diseñar siempre, hasta el día de nuestra muerte, los parques de atracciones más locos posibles, buscando el límite de las montañas rusas.

THE SIMS (2.000)

En este simulador abierto de “vida”, tus personajes trabajan, comen, duermen y hacen amigos.

Parece que sus posibilidades son infinitas, como lo es el propio juego.

SPORE (2.008)

Subtitulado “un auténtico universo infinito de expresión creativa”, Spore se quedó corto en todo menos en lo de infinito: nunca se acabaron los planetas que llenar de vida de evolución caprichosa.

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Xtremeretro

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X.R. se nutre de juegos sobradamente conocidos, pero también de algunos considerados malditos por las habituales asociaciones de bienpensantes, y otros tantos injustamente olvidados. Rebuscamos en el fondo de nuestros archivos para traer aquellos títulos que todo el mundo debería probar, junto a las historias que se cuentan entre susurros en la industria del ocio electrónico. Pasad, pasad... bajo vuestra propia responsabilidad.