EL CONTROL RESIDE EN TUS MANOS

Si hay un componente que identifica rápidamente un sistema doméstico, además de la propia consola, es el mando de control.

El binomio formado por los dos elementos se ha mantenido hasta hoy desde los primeros pasos que dio la industria del videojuego hace ya cuarenta largos años, y parece que va a seguir siendo así durante mucho tiempo.

Desde los sencillos mandos de los primeros sistemas hasta los repletos de botones que vemos en la actualidad, los jugadores hemos probado toda clase de controladores y hay algo muy claro: frente a propuestas diferentes o incluso futuristas, nos gusta jugar con algo que nuestros dedos puedan sujetar y aporrear.

Veamos lo que nos trajimos entre manos durante los primeros años de existencia del ocio electrónico doméstico.

1.972 fue testigo de la llegada de la primera consola al mercado.

La Magnavox Odyssey vino acompañada de un mando grande y cuadrado que presentaba dos ruedas analógicas, un tipo de interfaz que sería muy popular durante la primera década en la que los videojuegos invadieron nuestras casas.

El principal culpable sería Pong – y sus innumerables plagios -, cuyo sistema dedicado, que comercializaría Atari en la cadena Sears en el año 75, llevaba integrados los diales en el cuerpo del aparato, evitando el uso de controladores.

Una propuesta importante fue la que incorporó Fairchild en su Channel F de 1.976.

El mundo parecía aspirar a lo que acabaría siendo un joystick de verdad, con una rueda situada en el extremo de una pieza vertical que giraba como un dial tradicional, aunque ahora podíamos moverla también en las ocho direcciones y pulsarla a modo de botón.

Los videojuegos seguían evolucionando y tuvieron en 1.977 uno de sus años clave, no sólo porque se produjo el lanzamiento de la primera máquina de masas en forma de la Atari VCS, sino por la intruducción que hizo esta consola del primer joystick “de verdad”.

Negro, de un tamaño adecuado y con un único botón rojo, hoy día es uno de los iconos del mundillo y supuso un cambio radical no sólo en la forma de control en sí, sino también porque permitió la creación de títulos diferentes a la “plaga” Pong que dominaba el panorama.

Esta nueva clase de controlador se extendió como la pólvora y durante otros diez años estuvo de manera omnipresente en casi todo el hardware que creaba esta industria.

Otro importante evento llegaría en el año 80, cuando Mattel se subió al carro de un negocio que crecía exponencialmente con su Intellivision, y aunque la máquina no tuvo demasiado éxito, si fue muy importante al adaptar algo parecido a un pad direccional como método de control.

El mando parecía un teléfono dado el teclado numérico que incorporaba y su nuevo disco/pad no era nada preciso, pero la innovación que supuso la introducción de ese control sería la nueva ola a la que se sumarían casi todos los fabricantes en los años venideros.

Una gran avalancha de nuevos sistemas se produjo en 1.982.

La ColecoVision llegó al mercado acompañada de un controlador muy parecido al de la consola de Mattel, pero con un pequeño joystick en lugar del disco direccional, y Atari hizo lo propio con su 5200 al suministrarla con un mando de escasa calidad y parecido al que diseñó Coleco.

Ambos se orientaban de forma vertical e incómoda, tendencia que la Vectrex vendría a romper con su controlador horizontal, de cuatro botones y un delgado joystick.

Mientras tanto, las Game & Watch ya llevaban dando guerra desde el año 80, pero no sería hasta este momento cuando contribuyeron a popularizar el pad direccional.

Las “maquinitas” de Nintendo empezaron a emplearlo de manera masiva y gracias a la fama que ganaron en poco tiempo, el sistema de control se iría directamente en 1.983 a la que sería su primera consola como tal.

Aunque antes de dar este paso, debemos recordar que ese mismo año SEGA también ponía en las tiendas su primera máquina doméstica en forma de la SG-1000, a la que dotaría con un mando como el de las ColecoVision y Atari 5200, y que “nació” arcaico por la evolución que se produjo hacia el nuevo método de control.

Nintendo no fue el inventor de los videojuegos, pero sí supo cómo enfocar el panorama de un negocio que había implosionado por el crack del 83.

Tal y como hemos comentado líneas atrás, ese mismo año era testigo del lanzamiento de la Famicom en el país nipón, alejado del podrido por entonces mercado norteamericano, y lo hizo con otra de las que actualmente se considera imagen típica del sector: la cruceta.

La prueba realizada en las Game & Watch – la de Donkey Kong fue la primera en llevarla – fue un éxito y esa pequeña cruz negra llegaría para quedarse durante dos generaciones y media de consolas como reina del control, y sin duda alguna contribuyó al éxito de la máquina de Nintendo primero en Japón y, más tarde y rebautizada como NES, en Estados Unidos – donde sacó al videojuego del hoyo en el que se había metido – y Europa.

Además, y dado que se convirtió en la consola más vendida de la historia hasta mediados de los años 90, dio lugar al lanzamiento de montones de controladores de todo tipo al mercado, de los cuales, probablemente, hablaremos en alguna futura ocasión.

LOS REYES DEL MANDO

Si tuviéramos que elegir una pareja de controladores para representar el sector del videojuego hasta mediados de los años 80, la selección estaría clara.

El joystick de la Atari VCS fue el primer mando de este estilo en llegar a un sistema doméstico y también ostenta el honor de ser, en una variante posterior, el primer controlador inalámbrico de la historia.

Era muy intuitivo, pero el hecho de jugar sujetándolo con la mano lo hacía poco confortable; todo lo contrario que el mando de la Famicom/NES: su comodidad, simplicidad y fiabilidad acercó a más público a los videojuegos e hizo que la cruceta se impusiera como uno de los métodos de control favoritos hasta la actualidad.

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X.R. se nutre de juegos sobradamente conocidos, pero también de algunos considerados malditos por las habituales asociaciones de bienpensantes, y otros tantos injustamente olvidados.
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