EL CUBO DE NINTENDO, PARTE 1

La Nintendo GameCube fue un experimento fallido.
No como consola, ni mucho menos, sino en términos estrictamente comerciales, que llevan implícita una agresiva competencia multinacional en todo el globo.
Y es que por mucho que quiera endulzarse la perspectiva, dicha máquina ha permanecido casi de forma constante a la cola de sus competidoras directas, PlayStation 2 y XBOX.
Aunque eso no le impidió disponer de un catálogo realmente meritorio.
Sin olvidar a sus originales spots publicitarios, dignos de las mejores campañas de marketing.

La consola vio la luz en el territorio japonés allá por el lejano 2.001, concretamente en septiembre, y apenas dos meses después en los Estados Unidos.
Aunque en Europa retrasaría su llegada hasta bien entrado el 2.002.
Huelga decir que GameCube resulta técnicamente superior a la prestigiosa consola de Sony; tanto es así que no fueron pocos los que se apresuraron en vaticinar la hegemonía de Nintendo.
Si bien el reinado de Nintendo tardaría una generación más en consolidarse.
Pero no adelantemos acontecimientos.

Respecto a GameCube, contaba a su favor con un procesador realmente poderoso, un Power PC a 485 MHz, y una GPU no menos imponente, bautizada para la ocasión como Flipper.
Sin olvidar una Ati desarrollada por la propia Nintendo y ArtX a 162 MHz, y con hasta cuatro pipelines.
Por descontado, la premisa de la compañía nipona consistía en elaborar un sistema mucho más asequible para el desarrollo, subsanando así algunas carencias de la anterior Nintendo 64, que hacía gala de una arquitectura ligeramente complicada, pero a la que se podía extraer todo su jugo con relativa perseverancia.

Y de este modo se pretendía ganar el favor incondicional de múltiples third party con las que Nintendo llegó a firmar suculentos acuerdos, a fin de asegurarse la llegada de sendos juegos multiplataforma, manteniendo, claro está, su habitual línea de títulos exclusivos protagonizados por sus personajes estrella, sean Mario, Link, Samus, y un largo etcétera.
El punto de partida era realmente prometedor, pues Nintendo había conseguido crear una máquina potente, barata y asequible de cara al futuro desarrollo.

Pero en contra de lo esperado, lo cierto es que GameCube apenas vendió unos 21 millones de unidades.
Una cifra modesta si la comparamos con los más de 111 millones que consiguió PlayStation 2, aunque algo más próxima a los 24 millones de Microsoft.
Entonces, ¿por qué la máquina de Nintendo no consiguió reafirmar su posición en el mercado?.

Lo veremos en futuras entregas de este reportaje.
Así que os invito a permanecer atentos a Old School Generation durante los días venideros.

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X.R. se nutre de juegos sobradamente conocidos, pero también de algunos considerados malditos por las habituales asociaciones de bienpensantes, y otros tantos injustamente olvidados. Rebuscamos en el fondo de nuestros archivos para traer aquellos títulos que todo el mundo debería probar, junto a las historias que se cuentan entre susurros en la industria del ocio electrónico. Pasad, pasad... bajo vuestra propia responsabilidad.