EL CUBO DE NINTENDO, PARTE 9

PIKMIN

Para deleite de todos los aficionados, en el sector del ocio electrónico todavía existen algunos Reyes Midas capaces de convertir en oro todo lo que tocan.

Y entre ellos destaca el aclamado maestro Miyamoto, capaz no sólo de seguir innovando en géneros absolutamente trillados, sino también de llenar de magia y ensalzar a la categoría de mito todos aquellos proyectos en los que participa.

Una buena muestra de su talento y fértil ingenio lo encontramos en Pikmin, otra singular aventura protagonizada por unos adorables y enigmáticos seres que le ceden su nombre al juego, y están capitaneados por el simpático Capitan Olimar.

Respecto a esta colorida especie vegetal, cuenta con tres estados de evolución – cinco si nos referimos a la segunda entrega de la serie -, y bien podrían considerarse como la antítesis de todo aquello que cabría esperar de un juego de estrategia.

Y es que, pese a su gentil apariencia, nos encontramos frente a uno de los grandes exponentes del género, donde unos atípicos soldaditos deberán realizar con éxito las misiones más arriesgadas, para luego irse a dormir antes de que anochezca.

ANIMAL CROSSING

Pese a que en los mercados occidentales esta serie pasó sin pena ni gloria hasta la aparición del laureado Wild World para Nintendo DS, los afortunados usuarios japoneses si pudieron disfrutar de sus excelsas virtudes desde la añorada etapa de Nintendo 64.

Algo bastante lógico, dicho sea de paso, pues la conversión europea para GameCube del homónimo título carecía del principal aliciente que lo catapultó hacia lo más alto en las listas de ventas niponas, que no es otro que su consagrado modo online.

No en vano, pese a que se permitía interactuar con otros tantos aficionados a través de la Memory Card, lo cierto es que la experiencia no se asemejaba siquiera minimamente a lo que tiempo después pudo verse entre la creciente comunidad de jugadores, todos ellos poseedores de Nintendo DS.

VIEWTIFUL JOE

Hete aquí otro de los grandes logros que nos dejó para la posterioridad el difunto Clover Studio, que además fue concebido en exclusiva para GameCube.

Y aunque la serie terminaría perdiendo el norte, lo cierto es que los primeros episodios pueden presumir de ser apasionantes títulos rebosantes de acción marcial, que a su vez homenajean a los clásicos del género y tienen a su favor un diseño de animación vanguardista simplemente excepcional.

SOUL CALIBUR II

No podía concluir este reportaje sin antes citar un programa que no tuvo el merecido éxito, aunque para el arriba firmante se trata – con permiso del soberbio Super Smash Bros Melee – del mejor juego de lucha disponible para GameCube.

Una impresión aún más acentuada si cabe dado el escaso repertorio disponible.

Centrando la mirada sobre esta versión que nos traemos entre manos, huelga decir que resulta equiparable a la de XBOX, y ciertamente superior a la de PlayStation 2, al menos en cuanto a su apartado gráfico y cargas se refiere.

Sin embargo, su mayor aliciente es otro bien distinto, pues mientras el resto de plataformas habían sido bendecidas con la presencia de los carismáticos Spawn y Heihachi Mishima respectivamente, el personaje elegido para representar al universo de Namco en la consola de sobremesa de Nintendo no fue otro que el intrépido Link, oriundo de la saga The Legend of Zelda.

Todo un lujo, sólo a disposición de los afortunados usuarios de GameCube.

Lástima, eso si, que los propietarios de XBOX tuvieran que contentarse con el control del polémico anti-héroe, pues más de uno habría preferido la participación de las estilizadas féminas de Dead or Alive, sin lugar a dudas.

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X.R. se nutre de juegos sobradamente conocidos, pero también de algunos considerados malditos por las habituales asociaciones de bienpensantes, y otros tantos injustamente olvidados.
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