EL ORIGEN DE LOS “MII” DE NINTENDO

Una de las claves del éxito de la actual plataforma de Nintendo, Wii, se debe sin duda al uso de avatares personalizados para una gran cantidad de títulos disponibles.

Estos simpáticos personajes responden al nombre de Mii‘s, y de ellos se ha dicho que en el futuro lejano serán recordados como figuras clave en el mundo del ocio electrónico, equiparebles en cuanto a importancia se refiere a otras mascotas consagradas tales como Mario, Sonic, o Pacman, entre otros.


Sin embargo, pese a la creencia generalizada de que estos avatares fueron ideados para la Wii de forma exclusiva, la realidad es bien distinta, pues el mismísimo Shigeru Miyamoto ha reconocido que lleva madurando esta idea y tratando de implementar dicho sistema desde hace 20 años.

Basándose en unas muñecas de madera que responden al nombre de Kokeshi, este particular modo de juego ya dispuso en sus orígenes de un planteamiento ideado para NES, la mítica consola de 8 bits de Nintendo.
.

.

Y del mismo modo, se trató de sacar adelante el proyecto en repetidas ocasiones, tanto en Nintendo 64 como en Game Cube, que contaba con un prometedor título en desarrollo conocido como Stage Debut que ya se servía de estos carismáticos personajes, si bien tristemente nunca llegó a ver la luz.
.

.

Tras mucho cavilar y efectuar los cambios correspondientes, finalmente pudieron actualizar a estos célebres avatares y adaptarlos acorde al sistema de juego propio de Wii, siendo una de las características intrínsecas de la consola, pues esta modalidad venía de serie con ella, además de tratarse de un denominador común en la práctica totalidad de juegos disponibles para el extenso catálogo de esta.
.

Si bien, para ser justos, es preciso reconocer que en la mayoría de títulos denominados como hardcore, esta opción no ha sido implantada con la misma soltura que en el resto de géneros, principalmente deportivos y aquellos habilitados para jugar en compañía.

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...
Xtremeretro

About Xtremeretro

X.R. se nutre de juegos sobradamente conocidos, pero también de algunos considerados malditos por las habituales asociaciones de bienpensantes, y otros tantos injustamente olvidados.
Rebuscamos en el fondo de nuestros archivos para traer aquellos títulos que todo el mundo debería probar, junto a las historias que se cuentan entre susurros en la industria del ocio electrónico.
Pasad, pasad… bajo vuestra propia responsabilidad.