EL ORIGEN DE LOS VIDEOJUEGOS, PARTE 1


Con anterioridad a la década de los sesenta, la vida en sociedad resultaba un tanto más tediosa que en la época actual, debido principalmente a la inexistencia del ocio electrónico.
Si bien durante el lejano año 1.948 Estle Ray Manny y Thomas T. Goldsmith ya procuraron solventar esta carencia mediante la patente de un tubo de rayos catódicos, basado a su vez en los avanzados radares de la Segunda Guerra Mundial, aunque tristemente dicha invención jamás llegó a ser comercializda.


Apenas 6 años más tarde en la respetada Universidad de Cambridge, el célebre Alexander S. Douglas desarrolló lo que muchos entienden como el primer título de entretenimiento informático de la historia.


El programa en cuestión fue bautizado como OXO, y era a grandes rasgos una suerte de versión del popular juego de mesa tres en raya, y funcionaba además sobre el largamente recordado EDSAC, que ostenta el honor de ser el primer ordenador electrónico.


No obstante, existen ciertos argumentos de peso que desmienten la afirmación anterior, pues el supuesto juego era en realidad parte de una tesis doctoral que pretendía medir los niveles de interactividad entre las máquinas y los hombres, y no un programa de entretenimiento al uso.


Por si fuera poco, su influencia fuera de los recintos universitarios fue nula, y carecía de cualquier videoanimación posible.
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Y así llegamos hasta el año 1.958, cuando el aclamado Tennis for Two de William Higinbotham fue presentado en sociedad.


Por aquel entonces, el bueno de William era el jefe en funciones de instrumentación en el prestigioso Laboratorio Nacional de Brookhaven, y tuvo el acierto de programar este divertidísimo juego con la finalidad de deleitar a los visitantes, especialmente a los infantes, durante las monótonas jornadas de puertas abiertas al recinto.

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X.R. se nutre de juegos sobradamente conocidos, pero también de algunos considerados malditos por las habituales asociaciones de bienpensantes, y otros tantos injustamente olvidados.
Rebuscamos en el fondo de nuestros archivos para traer aquellos títulos que todo el mundo debería probar, junto a las historias que se cuentan entre susurros en la industria del ocio electrónico.
Pasad, pasad… bajo vuestra propia responsabilidad.