EL REINO SUMERGIDO DE HYRULE

Pocos testimonios de la historia del reino han sobrevivido; pero el azar nos ha conservado un relato de sus orígenes: una leyenda quizá, más que un relato verídico.

Es evidente que se trata de una recopilación tardía, plagada de sucesos extraordinarios, que tienen su origen no en austeros anales sino en romances populares, a los que el autor hace frecuente referencia.

Los acontecimientos que recoge pertenecen a un pasado que le resulta distante, pero si parece, no obstante, haber vivido en las tierras del reino.

Sus conocimientos geográficos, y no es su punto fuerte, resultan acertados cuando se refieren a este país, mientras que demuestra una ignorancia total de las regiones que quedan fuera de él.

La traducción de este curioso relato desde un peculiar hyliano al idioma actual del reino se podría justificar por su valor como testimonio de un periodo oscuro en la historia de Hyrule, por no mencionar la luz que arroja sobre el origen de algunos topónimos de difícil interpretación.

Puede que alguien encuentre atractivo, incluso, al protagonista mismo y sus aventuras.

No se pueden determinar con facilidad, debido a la escasez de evidencias, los límites del reino original ni en el espacio ni en el tiempo.

Muchos dominios y monarquías han nacido y desaparecido desde que Ganon llegó por vez primera.

La partición que se efectuó entonces fué sólo la primera de numerosas y sucesivas divisiones.

Como narran los historiadores del reino, el amor local a la independencia y la ambición de los reyes por extender sus dominios colmaron los años de bruscos cambios entre la paz y la guerra, entre el regocijo y los infortunios: un tiempo de fronteras inestables, cuando los hombres podían medrar o hundirse de la noche a la mañana, y los juglares disponían de material abundante y público atento.

Habría que situar los sucesos aquí relatados en algún momento de aquel largo periodo, posiblemente después de la gesta llevada a cabo por el denominado Héroe del Tiempo, pero antes de la coronación de nuestra bienamada princesa Zelda.

La capital del antiguo reino se encontraba, como la actual, en el extremo norte, aunque desconozcamos con certeza su perímetro.

Parece que nunca se extendió más allá de Kakariko, y sus límites orientales son imprecisos.

Existen indicios de una leyenda incompleta sobre la máscara de Majora, pero tales sucesos no conciernen a este relato, que aquí se presenta sin escolios ni alteraciones, aunque hayamos reducido el presuntuoso título original a términos más modestos: The Wind Waker.

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