ELITE

Pocos juegos han tenido la valentía de representar un retrato de la realidad como el de Elite.

Creado por Ian Bell y David Braben, estudiantes en la Universidad de Cambridge durante el gobierno de Margaret Thatcher, este título bien podría interpretarse como un cuadro del capitalismo despiadado, aunque trasladado a las estrellas: un cruel grupo de galaxias con leyes de mercado y muerte súbita, donde pelotones de Vipers acechan para abatirte, donde quedarse sin combustible a años luz del planeta más cercano significa la muerte y donde acoplar tu nave a una estación espacial orbital seguramente acabará contigo.

Elite empezó a existir como un experimento del espacio en tres dimensiones, y rápidamente se convirtió en un juego de duelos galácticos.

Sin embargo, a Braben y Bell el resultado les pareció un poco aburrido, y se les ocurrió la idea de que, para hacer que el universo pareciera más vivo, había que comerciar con todo, desde alimentos básicos y piedras preciosas, hasta armas y esclavos – que encajan perfectamente con esta economía amoral -.

Y conseguir el mejor precio para los productos por los que te has arriesgado, sin duda añade un elemento de terror fiscal en los planetas y nebulosas por las que navegas.

En cualquier caso, Elite es extenso e inteligente; un juego en el que puedes pasar por ocho galaxias enormes, y todo salió de un astuto truco de programación que utiliza la secuencia de Fibonacci para generar las estrellas y la frecuencia de su paso.

Un título épico, en definitiva, lleno de sorpresas deslumbrantes a la vuelta de cada esquina y aventuras siempre insólitas.

Ningún juego anterior o posterior – excepto, quizá, el luminoso Eve Online de la CCP – se ha atrevido a tratar la ciencia ficción con tanta seriedad.

Ninguno ha sido tan absorbente en el uso de los rayos láser, con los cohetes intergalácticos o con las naves atacantes.

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...
Xtremeretro

About Xtremeretro

X.R. se nutre de juegos sobradamente conocidos, pero también de algunos considerados malditos por las habituales asociaciones de bienpensantes, y otros tantos injustamente olvidados. Rebuscamos en el fondo de nuestros archivos para traer aquellos títulos que todo el mundo debería probar, junto a las historias que se cuentan entre susurros en la industria del ocio electrónico. Pasad, pasad... bajo vuestra propia responsabilidad.