ENCUENTROS INESPERADOS

Meeting Pixel Art Xtreme Retro

Ocurre muy de vez en cuando.

Me refiero a aquellas situaciones excepcionales que te dejan sin palabras.

Me ha sucedido en repetidas ocasiones, pero la de hace escasos días fue tan reveladora que lamenté no tener a mano una cámara para grabar los pormenores del asunto.

El caso es que me encontraba paseando alegre y despreocupadamente por Las Ramblas, cuando alguien me detuvo.

Buenas tardes José Andrés.

Buenas tardes. ¿Le conozco?.

Como les decía, raramente me ha ocurrido, pero tampoco era la primera vez, así que alcé la vista con delicadeza, resuelto a pagar el amable precio de que haya gente que te lea, o les suene tu cara; a veces con el incómodo plus de que sus únicas referencias se limitan a la llorada Old School Generation, que pasó a mejor vida, y ninguna en absoluto, desde hace largos años.

En cualquier caso levanté la mirada resuelto a ser correcto con quien probablemente fuera un lector, y como tal merecedor de mi atención y mi tiempo, pues es a él, y a otros como él, a quien se debe mi labor en esta página que hoy llevamos a medias.

Se trataba de un hombre bien vestido que debía rondar la treintena, poco más o menos, y de aspecto agradable.

Perdone que le moleste. Le he reconocido de una foto y me he dicho, “pues voy a saludarlo”.

No sabe cómo se lo agradezco.

Todavía no he leído ningún artículo suyo, si he de serle sincero.

No se preocupe, muy pocos lo hacen. Además, toco temas de dudoso interés para la industria actual.

Es que no me sobra mucho tiempo. El trabajo, el deporte, ya sabepero mi novia sí acostumbra a leer su blog.

Pues salúdela de mi parte. Ha sido un placer.

Intenté reanudar mi camino, pero en ese punto el individuo miraba a un lado y otro, incómodo, y prosiguió:

– ¿Puedo preguntarle algo?.

Como mi vago intento por retomar la marcha no le causó ningún efecto, sonreí resignado y asentí.

Por supuesto, dígame.

– ¿Cómo hago para escribir sobre videojuegos?.

– ¿Perdón?.

Un blog sobre videojuegos, quiero decir. Me gustaría crear uno propio.

Lo miré detenidamente.

No parecía que me estuviera tomando el pelo; tenía aire educado, se expresaba bien y era cortés.

– ¿Sobre qué juegos le gustaría escribir?.

Ah, no sé. Por eso le pregunto.

Lo observé en silencio durante varios segundos, atónito.

– ¿Tiene alguna idea?, ¿un género predilecto quizá?, ¿algo que desee contar?.

No, y ése es mi problema. Quiero escribir sobre juegos, pero no sé cuál.

Llegados a ese punto, miré alrededor, buscando la cámara oculta.

No puede ser, concluí, esto no puede ir en serio, pero el fulano seguía mirándome impasible, con indescriptible candor.

– ¿Qué autores o revistas le gustan?, sugerí.

Pues no sé, hizo una pausa para rascarse el cabello y aclarar sus ideas, como ya le he dicho, no soy muy lector.

Aquí me dejó descolocado y pensé en darle largas porque, o bien le soltaba una conferencia a quemarropa sobre la evolución del ocio electrónico, resumida en unos pocos minutos, o le enviaba donde Napoleón perdió el gorro.

Pero el individuo seguía mirándome con una ingenuidad que desarmaba.

– ¿Y escribir sobre otros temas?, pregunté, dispuesto a irme por la tangente; ¿no se le ha ocurrido escribir sobre historia, política, vehículos o qué se yo?.

Entonces, con toda la estólida franqueza del mundo, ese amable aficionado me dio una respuesta formidable, tan clara como definitiva.

Perfecta, en suma.

Una clave que lo explica todo, incluida la triste desaparición de algunas publicaciones de culto como mi añorada Super Juegos.

Ya me gustaría, pero eso no lo hace cualquiera. Para eso hay que valer.

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About Xtremeretro

X.R. se nutre de juegos sobradamente conocidos, pero también de algunos considerados malditos por las habituales asociaciones de bienpensantes, y otros tantos injustamente olvidados. Rebuscamos en el fondo de nuestros archivos para traer aquellos títulos que todo el mundo debería probar, junto a las historias que se cuentan entre susurros en la industria del ocio electrónico. Pasad, pasad... bajo vuestra propia responsabilidad.