EXCITEBIKE

Una de las cosas más interesantes de NES es que la máquina tuvo una vida muy larga, con más de una década entre su lanzamiento japonés como Famicom y las licencias de mediados de los noventa.

En todo ese tiempo los desarrolladores tuvieron tiempo de exprimir la consola, y con todos los chips de expansión que fueron llegando con los años, podría pensarse que los primeros juegos fueron rápidamente superados por lanzamientos más sofisticados.

Pero no es el caso, y así lo demuestran títulos como Excitebike.

Pese a ello, Excitebike es un juego sencillo.

Solo o contra rivales controlados por la máquina, tu objetivo consiste en ir superando los tiempos límite de cada circuito para ir avanzando.

La tarea se complica por culpa de obstáculos que incluyen hierba, barro, barreras y las omnipresentes rampas, que obligan a los aficionados a corregir su ángulo de caída según se acercan al suelo.

Un desafío simple, pero que exige repetir y repetir para refinarlo.

Caer de la moto penaliza con una pérdida de tiempo, así como calentar la moto usando demasiado el botón de máxima velocidad.

Según el juego progresa, los circuitos van siendo más complejos, con rampas más altas y poco espacio para relajarse.

Pero lo que realmente diferenció a Excitebike de otros juegos en NES fue su editor de niveles.

En Occidente nunca se pudieron salvar esas pequeñas creaciones, ya que para eso se requería el Famicom Data Recorder japonés, pero aún así la vida del cartucho se extendía después de machacar los circuitos pregrabados.

Puede que Excitebike no fuera el título más vistoso de NES, ni maldita falta que le hacía, porque el editor y la diversión que garantizaba lo convertían en uno de los más rejugables.

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Xtremeretro

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X.R. se nutre de juegos sobradamente conocidos, pero también de algunos considerados malditos por las habituales asociaciones de bienpensantes, y otros tantos injustamente olvidados. Rebuscamos en el fondo de nuestros archivos para traer aquellos títulos que todo el mundo debería probar, junto a las historias que se cuentan entre susurros en la industria del ocio electrónico. Pasad, pasad... bajo vuestra propia responsabilidad.