EXTRAÑOS PERIFÉRICOS EN PLAYSTATION

Mucho antes de que Wii impusiera el gusto por el uso de los más estrafalarios periféricos, su variedad ya se hizo notar entre los usuarios de la 32 bits de Sony.

Debido a la irrupción de nuevos géneros y a la buena aceptación que tienen este tipo de productos entre los japoneses, las empresas desarrolladoras no tardaron en inundar las distintas superficies comerciales con singulares mandos destinados para juegos muy concretos.

Las alfombrillas de baile cobraron especial protagonismo, hasta el punto de que competían en igualdad de condiciones con los volantes e incluso con las populares pistolas de luz, cuyo uso se antoja imprescindible para determinados programas.

Por aquel entonces los aficionados al Guitar Freaks ya pudieron disfrutar de las bondades de una suerte de guitarra eléctrica que se conectaba a la consola, muy en la línea de los actuales Guitar Hero.

En vista la la buena acogida que tuvieron todos estos periféricos, las compañías aprovecharon para explotar el filón comercializando todo tipo de aparatos de lo más variopinto, siendo muchos de ellos fabricados en China y sin contar con licencia oficial alguna.

De entre los más curiosos llamaban especialmente la atención unos tambores digitales que permitían jugar al DrumMania – otro de los célebres títulos musicales de Konami -, chalecos con vibración y algunas cañas de pescar.

Hasta los más exigentes pudieron adquirir una butaca móvil para exprimir así las sensaciones que ofrecían los juegos de conducción, un género que hizo las delicias de todos los usuarios de PlayStation.

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X.R. se nutre de juegos sobradamente conocidos, pero también de algunos considerados malditos por las habituales asociaciones de bienpensantes, y otros tantos injustamente olvidados.
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