EYE OF THE BEHOLDER

Un terrible secreto, un tesoro de proporciones épicas, una princesa en apuros o una misión imposible.

Cualquier excusa es buena para embarcarnos en una aventura a través de los laberintos de un país de leyenda.

Pero, cuidado, porque los peligros acechan en cualquier rincón…

Eye of the Beholder es el nombre del primer juego de rol para Mega CD que apareció en España.

Este título de Westwood Studios, con licencia de TRS, pertenece a una saga que, por aquel entonces, iba por su cuarta entrega para PC.

En cualquier caso, conviene recalcar que está basado en el RPG de Advanced Dungeons & Dragons.

Durante su desarrollo atravesaremos las mazmorras, avanzando nivel a nivel, con el objeto de eliminar a todo bicho viviente en nuestro afán por resolver mil y un enigmas.

El juego transcurre en una perspectiva de primera persona y, como suele ser habitual en los RPG, controlaremos a cuatro personajes distintos.

Podremos definir a los protagonistas al principio de la partida, eligiendo su raza, personalidad, aspecto y nombre.

Una vez ejecutada esta opción, el ordenador efectuará la tradicional tirada de dados para adjudicar las características de potencia, agilidad, inteligencia o nivel.

Pero, si no estamos muy de acuerdo con ellas, podremos modificarlas a nuestro gusto.

El nivel técnico del juego deja bastante que desear, especialmente en lo referente a movimientos.

Parece increíble que un juego para Mega CD tenga un scaling de tan escasa calidad, teniendo en cuenta que esta máquina dispone de un chip de apoyo diseñado para estas funciones.

Desde luego, podría haberse mejorado este apartado de un modo considerable, tal y como se pudo apreciar en títulos como Shining and Darkness, aparecido casi cuatro años antes para Mega Drive, o en Phantasy Star para Master System, que tenía un scaling bastante más suave.

Normalmente, los lanzamientos para este soporte camuflaban sus carencias tras impresionantes intros.

Pues bien, Eye of the Beholder no posee ni siquiera ese aliciente, puesto que la intro tiene unas animaciones de un nivel semejante a las de algunos juegos de Game Boy – otros las tienen mejores -.

Además, las voces digitalizadas, aunque de una gran calidad, no dramatizan el texto en absoluto.

Por el contrario, su entonación recuerda a las noticias de las tres.

Por si fuera poco, Yuzo Koshiro nos brinda un recital de músicas psicodélicas que, a buen seguro, quedarían de maravilla en Streets of Rage.

Sin embargo, en este título las melodías no pegan para nada.

Imaginad a vuestros personajes recorriendo el oscuro y tétrico pasadizo del nivel seis con una música de chunda-chunda.

Horrore e pavore.

A pesar de esta interminable lista de fallos, resulta un juego discretamente divertido, que sólo recomendamos a los fanáticos de los RPG con la suficiente paciencia para dibujar mapas en cantidades industriales.

Si deseas un buen juego de rol para Mega CD, desde luego, tienes mejores opciones donde elegir.

EN SÍNTESIS

Los gráficos de los enemigos son bastante simples, y hemos visto mejores acercamientos en paredes.

El genial Koshiro sigue haciendo de las suyas, aunque las músicas no son las más apropiadas.

Al menos, las voces digitalizadas son de una gran calidad, pero los sonidos parecen sacados del baúl de los recuerdos.

Por lo demás, resulta entretenido pasearse por las mazmorras durante los primeros compases de la aventura; luego se vuelve aburrido, repetitivo y monótono.

EL MURO DE LAS LAMENTACIONES

Este juego, que pocos años atrás habría sido bueno, se nos antoja impresentable en casi todos sus aspectos.

Resulta especialmente penoso el efecto de zoom de los túneles, sobre todo cuando el Mega CD tiene un chip diseñado para esta función.

Sólo para los amantes recalcitrantes de los RPG.

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