F-ZERO X

F-Zero X es competición en estado puro: velocidad, tensión en el manejo y peligro.

Sus trayectos no son auténticas pistas de carreras, sino sacacorchos y planos abstractos suspendidos en el espacio.

Los bólidos no son vehículos altamente detallados con listas de estadísticas en pantalla y opciones de personalización.

Son naves suspendidas y superrápidas, consistentes en unos pocos polígonos.

La estética es espartana, pero la experiencia de juego, inolvidable.

Carreras al natural, despojadas de cualquier artificio.

Y la curva de aprendizaje es absolutamente ejemplar.

Sobrevivir en la pista con otros veintinueve pilotos tremendamente combativos es casi imposible… hasta que uno se familiariza con unos controles extremadamente precisos.

El juego invita a un constante flirteo con el peligro, sacrificando parte de la barra de energía para obtener un plus de velocidad o para sacar de la pista a otro competidor.

Invita a atravesar la fina línea existente entre el éxito y el fracaso, entre cruzar volando la meta o estrellarse contra los quitamiedos tras tomar una curva a velocidad excesiva.

Los pilotos acaban volando sobre las curvas en horquilla y, con tantos oponentes a la vez, F-Zero X se convierte en algo exageradamente agresivo.

Death Race, una de las modalidades de juego, se centra en esta particularidad y convierte la destrucción de todos los demás en el principal objetivo.

Es un juego generoso, con múltiples niveles de dificultad, circuitos y desbloqueo de vehículos, que ofrece un desafío constante e invita a la rivalidad entre competidores especialmente violentos.

La falta de detallismo gráfico de los pilotos y carreras era necesaria para preservar la rápida sucesión de imágenes y la sensación de velocidad, pero ese minimalismo le confiere al juego una extraña y angular belleza.

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Xtremeretro

About Xtremeretro

X.R. se nutre de juegos sobradamente conocidos, pero también de algunos considerados malditos por las habituales asociaciones de bienpensantes, y otros tantos injustamente olvidados. Rebuscamos en el fondo de nuestros archivos para traer aquellos títulos que todo el mundo debería probar, junto a las historias que se cuentan entre susurros en la industria del ocio electrónico. Pasad, pasad... bajo vuestra propia responsabilidad.