FAITH FIGHTER

Por norma general los juegos hechos en flash tienden a pasar desapercibidos o llegan a cosechar un éxito muy moderado en el mejor de los casos.

Sin embargo este no ha sido el caso de Faith Fighter, un título cuya repercusión ostenta el dudoso honor de haber conseguido unir a distintos grupos religiosos con un único fin, su eliminación y desaparición progresiva de la red.

Las razones hay que buscarlas en el género elegido, el de la lucha, y en sus contendientes, tales como Dios, Jesucristo, Buda, Mahoma, y un largo etcétera, que en lugar de volver la otra mejilla pretenden partírsela al prójimo por una vía que podríamos tildar de poco diplomática y aun menos pacífica.

De hecho, de no ser por sus distinguidos luchadores, con toda probabilidad la existencia de Faith Fighter habría pasado del todo desapercibida al tratarse de un juego de lucha de corte tradicional sin que se adviertan en el mayores pretensiones.

No obstante dada su temática era de esperar que los representantes de diversas culturas religiosas manifestaran de forma abierta su malestar con el juego.

Si atendemos a la declaración de intenciones de su desarrolladora, Molleindustria, de origen italiano, la premisa del título es invitar a reflexionar sobre cómo los diversos grupos culturales se sirven de la religión para fomentar el odio y avivar las diferencias entre la población a nivel mundial, como bien se aclara al inicio de la partida.

Incluso ciñéndose a las preferencias de determinados colectivos ha tenido a bien censurar una de las versiones disponibles, donde el rostro de Mahoma queda oculto.

En cualquier caso, esta declaración de intenciones no ha convencido a ninguno de los líderes religiosos, en especial si nos referimos a los musulmanes, ofendidos hasta la médula, y a los cristianos, que como es comprensible no han dudado en manifestar su rechazo e indignación.
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X.R. se nutre de juegos sobradamente conocidos, pero también de algunos considerados malditos por las habituales asociaciones de bienpensantes, y otros tantos injustamente olvidados. Rebuscamos en el fondo de nuestros archivos para traer aquellos títulos que todo el mundo debería probar, junto a las historias que se cuentan entre susurros en la industria del ocio electrónico. Pasad, pasad... bajo vuestra propia responsabilidad.