FUGITIVE HUNTER: WAR ON TERROR

En 2.003, en plena Guerra de Irak, Estados Unidos se sacó de la manga una baraja de naipes con los rostros de los más buscados, que repartieron entre las tropas para facilitar su identificación.

La idea la cogió este shooter de baja estofa que aquí padecimos en 2.004, “gracias” al sello de bajo presupuesto Play It.

Nuestro propósito consiste en dar caza a los diez primeros objetivos de la baraja, entre los que se cuentan el mismísimo Osama Bin Laden o Sadam Huseín.

Cada objetivo protagoniza un nivel, en el que recorremos zonas montañosas, bunkers o ciudades acabando a tiros – con escopetas, rifles, pistolas, lanzallamas… – con las fuerzas enemigas, hasta llegar al terrorista de turno.

Pero, lejos de abatirle a tiros, su derrota se decide en un combate cuerpo a cuerpo, al más puro estilo Street Fighter.

La simple estampa de ver a Huseín, que en 2.004 ya tenía más de 65 años, enlazando puñetazos y patadas circulares os dará una idea aproximada del rigor del juego.

Pero, como el rigor no está reñido con la diversión, tampoco está de más decir que además pincha en eso, en divertir.

No entramos ya en que sea técnicamente paupérrimo o en su desternillante sonido – las frases del soldado son bobas a más no poder -: la acción es insulsa, la IA nefasta, las armas están mal recreadas…

¿Y hemos hablado de los bugs?.

Sí, también tiene una buena ristra de ellos.

DUELOS… DE RISA

Las luchas de uno contra uno rozan lo hilarante.

Ver a Osama y Huseín enlazar puñetazos y patadas… es impagable, y realmente tosco.

¿BUSCADOS O DETESTADOS?

La línea Play It alcanzó cotas desastrosas de calidad en los tiempos de PS2, y éste fue uno de sus “abanderados”.

Un shooter que, para aquella época, ya era malo con ganas.

No es que fuera de bajo presupuesto, es que era bajo de miras, de calidad, de ambición…

Una “antijoya” en toda regla.

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Xtremeretro

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X.R. se nutre de juegos sobradamente conocidos, pero también de algunos considerados malditos por las habituales asociaciones de bienpensantes, y otros tantos injustamente olvidados. Rebuscamos en el fondo de nuestros archivos para traer aquellos títulos que todo el mundo debería probar, junto a las historias que se cuentan entre susurros en la industria del ocio electrónico. Pasad, pasad... bajo vuestra propia responsabilidad.