GALAGA ’88

Coge un título antiguo, vuelve a diseñarlo con un contenido audiovisual innovador, mejora la jugabilidad y empaquétalo para un público diferente.

Hoy en día es una idea popular, pero no se puede decir que sea nueva: Galaga ’88 es uno de los primeros ejemplos de este principio; un juego de 1.987 que tomó un concepto creado seis años atrás y lo mejoró en casi todos los aspectos.

Por fortuna, Namco no cambió mucho los elementos esenciales: aún puedes moverte sólo de izquierda a derecha, y la única forma de defenderte es con un simple botón de disparo.

Sin embargo, desde el inicio de la partida, dispones de algunas opciones interesantes.

Puedes jugar con una sola nave, o usar dos de tus vidas para manejar a dos naves, aumentando tu capacidad de ataque… aunque también eres un objetivo más vulnerable.

Incluso es posible transformarse en una versión de tu nave con mayor envergadura.

Dicho lo cual, la acción tiene un telón de fondo que contrasta con los simples grupos de estrellas del original, y presenta nuevos objetos como nebulosas, planetas y estaciones espaciales.

Pero es lo que ocurre frente a ellas lo que marca la verdadera diferencia.

Un batallón de enemigos más numeroso se forma frente a ti en cada nueva ola y, aunque son más coloridos y parecen más adorables que antes, también resultan mucho más mortíferos.

Asímismo, aparecen niveles con desplazamiento, en los que hay asteroides y formaciones de cristal que se pueden destruir, y un último jefe enemigo que cuando es derrotado marca el final del juego.

Sí, Galaga ’88 es mucho más exigente que la entrega primigenia.

Es realmente difícil que no te guste un título en cuyos niveles de bonificación los enemigos maniobran por la pantalla siguiendo un preciso número al ritmo de un tango – “¡Esto es el baile galáctico!”, dice el texto de la pantalla -, pero Galaga ’88 ofrece mucho más.

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Xtremeretro

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X.R. se nutre de juegos sobradamente conocidos, pero también de algunos considerados malditos por las habituales asociaciones de bienpensantes, y otros tantos injustamente olvidados. Rebuscamos en el fondo de nuestros archivos para traer aquellos títulos que todo el mundo debería probar, junto a las historias que se cuentan entre susurros en la industria del ocio electrónico. Pasad, pasad... bajo vuestra propia responsabilidad.