GALAXIAN

Galaxian fue el primer juego que lanzó al mercado Namco, un antiguo fabricante de tiovivos cuyos últimos éxitos – tal vez os suene Pac-Man – eclipsarían este debut.

Para el jugador actual, Galaxian parece el eslabón evolutivo que es mejor olvidar: el vínculo perdido entre el rompedor aunque rígido Space Invaders y el sucesor de Galaxian, Galaga.

Al aparecer, Galaxian fue revolucionario porque ofrecía una visualización a todo color y reemplazaba a los torpes alienígenas de Space Invaders por unas naves con alas perfiladas y coloridas, aunque algo siniestras.

A modo de curiosidad, conviene recordar que el buque insignia del enemigo se convirtió en un icono menor y en un punto de bonificación, tanto en Pac-Man como en Dig Dug.

Otro avance significativo fue el desplazamiento del ataque enemigo: el movimiento robótico a lado y lado de Space Invaders fue mejorado con escuadrones de enemigos que inesperadamente salían de la formación para bombardear tus posiciones.

El juego de Namco incluso tenía una melodía propia.

Representó sin duda un paso adelante – algo que reconocieron los operadores de las máquinas recreativas al hacer que una partida de Galaxian costara el doble de lo que los jugadores esperaban pagar -.

Pero le faltaron más innovaciones.

Todavía estabas limitado a disparar un tiro cada vez, y, con tantos objetos apareciendo en pantalla, el límite no parecía natural.

Hay que planear cada disparo y vigilar todos los ataques, incluso cuando los kamikazes hacen cola para atacarte.

E incluso los mecánicos bombardeos en picado dan la sensación de ser limitados si se comparan con los patrones complejos e imaginativos que iban a aparecer en Galaga, que sigue siendo uno de los clásicos mejor considerados de la época dorada de los videojuegos.

Aun así, vale la pena jugar una partida o dos a Galaxian, incluso si no eres un fan de la historia del medio.

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X.R. se nutre de juegos sobradamente conocidos, pero también de algunos considerados malditos por las habituales asociaciones de bienpensantes, y otros tantos injustamente olvidados. Rebuscamos en el fondo de nuestros archivos para traer aquellos títulos que todo el mundo debería probar, junto a las historias que se cuentan entre susurros en la industria del ocio electrónico. Pasad, pasad... bajo vuestra propia responsabilidad.