GAME OVER

Donde todos los juegos acaban, comienza… Game Over“.

Con semejante reclamo publicitario, ¿cómo poder resistirse a esta soberbia aventura desarrollada por la incombustible compañía Dinamic Software y distribuida por Imagine Software?

Todo ello por el irrisorio precio de unas 875 pesetas – poco más de 5 euros al uso -.

No en vano, este juego fue concebido durante la prestigiosa etapa de la edad de oro del software español, cuando nuestro país llegó a consolidarse como el segundo productor a nivel europeo en cuanto a programas de entretenimiento se refiere, tan sólo superado por el Reino Unido.

Y en este consagrado periodo Game Over se presenta como uno de los títulos más representativos, a la altura de auténticas obras maestras de la programación como en su día fueron La abadía del crimen o Goody, por citar algunos ejemplos por todos de sobra conocidos.

En esta laureada historia el usuario asumirá el rol de Arkos, un intrépido lugarteniente de la hermosa y despiadada Gremla, cuyo cometido consistirá en rebelarse contra las injusticias perpetradas por esta letal gobernadora que oprime bajo su yugo a las cinco confederaciones de planetas, que a su vez se extienden más allá de Alfa Centuri.

De modo que la trama da inicio cuando el valeroso protagonista, una vez ligado a los ideales de la confederación, procurando su libertad debe hallar el modo de escapar del solitario planeta cárcel en que se encuentra, enfrentándose en su tortuoso camino a las tropas androides que le han jurado fidelidad a su antigua mentora, con el firme objetivo de abrirse paso hasta la inaccesible fortaleza de la cruel opresora y eliminarla si ello es posible.

Programado por el inimitable “Snatcho“, el título que nos ocupa consiguió trasladar con holgura toda la acción desbordante de los grandes arcades propios de los salones recreativos a los ordenadores de 8 bits que triunfaban en aquellos años, por lo que fue necesaria la creación de pantallas estáticas que, una vez superadas, daban paso a una nueva estancia, en lugar de ceñirse al clásico desarrollo que enfatiza el desplazamiento lateral a través de los diferentes niveles disponibles.

Y el resultado se antoja altamente satisfactorio, pues de esta forma se consiguieron sortear en gran medida las limitaciones técnicas de la época, que eran a la postre el denominador común en aquellos largamente recordados ordenadores, permitiendo por tanto la aparición de múltiples enemigos en pantalla sin que se haga notar ralentización alguna.

Mención especial para las grandes dimensiones que caracterizan a los mortíferos enemigos finales de nivel, que se antojan como unos más que dignos rivales a batir.

En definitiva, un acabado gráfico solvente a la altura de los restantes apartados, en especial si nos referimos a su depurada jugabilidad.

Llegados a este punto es preciso enfatizar las habilidades combativas del osado lugarteniente, que cuenta a su favor con una potente metralleta de munición ilimitada y, en caso de necesidad extrema, también dispone de contundentes granadas e incluso ciertas mejoras para el resto de armas.

A modo de curiosidad, Arkos puede soportar más de un impacto enemigo gracias a una considerable barra de energía, enriqueciendo así al progreso con un desarrollo aún más frenético y desenfrenado si cabe, lo que repercute muy favorablemente sobre su ya de por si irresistible jugabilidad, en un título que puede presumir de una dificultad ciertamente elevada.

Aunque por fortuna, tal como sucedía en una gran variedad de programas durante aquella etapa, el juego se encuentra dividido en dos atractivas partes; de modo que una vez superado el desafío inicial se le otorga al usuario una clave con la que podrá retomar la historia desde la segunda tantas veces como sea preciso.

No podría continuar con este breve comentario sin antes hacer hincapié en la soberbia ambientación de ciencia ficción que estará presente durante todos los compases de la aventura.

Y en referencia a la estética del título, la inconfundible carátula merece un trato especial, pues fue ideada por el sobresaliente ilustrador Luis Royo.

Tanta repercusión tuvo este exquisito dibujo que incluso llegó a aparecer en las revistas más populares del momento, tales como Heavy Metal.

Como se puede apreciar en la portada que precede a este texto, en ella se contempla al poderoso Arkos mientras abraza con cierta delicadeza a la sensual Gremla, quien para la ocasión luce un escote un tanto desproporcionado; tanto que en diferentes países la censura hizo acto de presencia ocultando los encantos de esta bella tirana mediante el logotipo de Dinamic Software.


Por último, tan sólo me resta recomendaros este sensacional juego que gustará en especial a los amantes de lo retro, y que podréis disfrutar desde el siguiente enlace.

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X.R. se nutre de juegos sobradamente conocidos, pero también de algunos considerados malditos por las habituales asociaciones de bienpensantes, y otros tantos injustamente olvidados. Rebuscamos en el fondo de nuestros archivos para traer aquellos títulos que todo el mundo debería probar, junto a las historias que se cuentan entre susurros en la industria del ocio electrónico. Pasad, pasad... bajo vuestra propia responsabilidad.