GHOST IN THE SHELL

Desde el impacto que supuso Akira dentro y fuera de Japón, ninguna película de anime había provocado tanta expectación como Ghost in the Shell.

La clave estuvo en la cuidada adaptación del manga original de Masamune Shirow, una superproducción que se mimó hasta el último detalle y cuyo resultado se pudo ver a finales de 1.996.

Desde entonces una pregunta corrió en boca entre todos los aficionados al anime: ¿Superó Ghost in the Shell a la insuperable Akira?.

FANTASMAS EN LA RED

La trama argumental nos transporta hasta un futuro en el que la Tierra, tras un nuevo conflicto mundial, es dominada económicamente por Japón.

El planeta se encuentra computerizado hasta límites insospechados y gobernado realmente por la tecnología.

Uno de los mayores avances consiste en pequeños implantes cerebrales que potencian la capacidad de los seres humanos, convirtiéndolos en auténticas computadoras andantes.

De esta manera, se produce una especie de fusión entre la conciencia y los programas insertados que originan lo que se conoce como “espíritu”: un nuevo paso evolutivo que, sin embargo, despersonaliza por completo a los seres humanos.

En este hipotético futuro no existe prácticamente diferencia entre el hombre y la máquina.

Precisamente, uno de esos humanos con “espíritu” incorporado es la Mayor Makoto Kusanagi, una agente secreta de la Sección 9; un cuerpo gubernamental de élite especializado en actividades antiterroristas y en llevar a cabo el trabajo sucio de los mandatarios.

Al inicio del film, la Sección 9 recibe la orden de detener a un peligroso pirata informático.

No se conoce su identidad, nacionalidad o aspecto físico, tan sólo se sabe el apodo que utiliza: el Maestro de Marionetas.

A partir de entonces se inicia una frenética caza por parte de la agente Kusanagi, pero el enemigo es escurridizo y su verdadera identidad va a provocar un punto de inflexión en la vida de la Mayor.

DEL MANGA…

Como decíamos anteriormente, Ghost in the Shell es una película basada en una historia del insigne creador de Appleseed y Dominion, Masamune Shirow.

El autor de manga cyberpunk más famoso nos presentaba en pleno 1.989 una visión futurista de la raza humana en un mundo hiper tecnificado: la red de internet, la inteligencia artificial, los cyborgs, los hackers y un sinfín de avances tecnológicos aparecían como protagonistas absolutos en Kokaku Kidotai – algo así como Cuerpo de Intervención Especial -, la obra maestra del manga que nosotros conocemos como Ghost in the Shell.

Originalmente serializado en la revista trimestral Young Magazine Pirate Edition de Kodansha, este manga fue recopilado en un único volumen que más tarde fue traducido a varios idiomas y publicado en diferentes países – incluido el nuestro, bajo el desafortunado título de Patrulla Especial Ghost -.

Este tour internacional dio fama mundial a Ghost in the Shell, y de ahí a la adaptación animada sólo había un paso.

… AL ANIME

Pero este paso no se dio hasta 1.995, cuando Occidente – representado por Manga Entertainment – y Oriente – con Bandai Visual a la cabeza – unieron sus fuerzas para adaptar una de las obras más populares y complejas de Masamune Shirow.

Sin reparar en gastos, las productoras contrataron a varios de los mejores profesionales del anime, además de utilizar la tecnología más avanzada al servicio de la animación.

Pero la jugada maestra fue la creación de dos bandas sonoras: la primera, compuesta integramente por el afamado Kenji Kawai, para la versión que se exhibió en Japón y en el sureste asiático, mientras que la segunda incluye un tema de PassengersBrian Eno + U2 ( “One minute warning” ) – que se escucha durante los créditos finales, y se creó exclusivamente para la versión distribuida en Europa y Estados Unidos.

Sin embargo, las auténticas celebridades de la película se encuentran en el equipo creativo: además del veterano Shoji Kawamori en la realización de diseños mecánicos – recordemos que es uno de los grandes “culpables” del fenómeno Macross -, la gran estrella entre los nombres propios de la realización es el director Mamoru Oshii.

Con veinte años de experiencia sobre sus espaldas y tras haber dirigido algunas de las mejores producciones de anime, Oshii brilla en este film con luz propia.

MAMORU OSHII, UN DIRECTOR APARTE

Cuando se hace referencia a Ghost in the Shell es imposible dejar de mencionar a su director.

Actualmente es uno de los creadores más prestigiosos; un prestigio que ha logrado a base de involucrarse y trabajar intensamente en todos y cada uno de los largometrajes en los que ha participado.

A la hora de realizar Ghost in the Shell, Oshii ya advirtió que pensaba dirigir “su” versión; pues quería recrear según su propia visión el manga de Masamune Shirow, algo a lo que el creador de Dominion no puso ningún impedimento.

Como el propio director indica: “quise conocer a Shirow y hablar con él.

Le pedí libertad para llevar su manga a mi mundo y no tuve problemas“.

Y vaya si lo consiguió.

La huella personal y característica de Oshii se deja sentir en cada fotograma de la película: una atmósfera oscura, la ausencia casi completa de humor, una trama argumental densa y muy alejada del anime que estamos acostumbrados a ver, y un control absoluto de los personajes – no permitió la habitual aparición de muecas y superdeformed a lo largo del film -.

En definitiva, con Ghost in the Shell Mamoru Oshii devolvió al anime la categoría de arte.

En principio no deberían existir comparaciones entre el film de Oshii y la película dirigida por Katsuhiro Otomo hace décadas, pero incluso hoy en día muchos aficionados siguen discutiendo si Ghost in the Shell logró superar a la otrora imbatible Akira.

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