GOLDEN AXE II: THE REVENGE OF DEATH ADDER

Tras una segunda incursión de la franquicia en Mega Drive parca en novedades y dos suculentos spin offs para Master System y Game Gear dotados de un alto componente Action RPG, en el año 1.992 la saga recuperó el trono que le correspondía en los salones arcade.

La elegida para dar forma a esta nueva creación fue la placa SEGA SYSTEM 32, la más potente de cuantas había disponibles en el mercado en el año que nos ocupa.

Para aquellos amantes de las curiosidades y de los datos técnicos, este hardware se comercializó un año antes, y ostenta el honor de ser el primero en la historia enfocado para las coinops que disponía de un procesador RISC de 32 bits a 16 mhz, consiguiendo unos niveles de calidad que no dejaban indiferente a nadie, claramente superiores al resto de máquinas de la competencia.

No en vano, esta placa vio nacer algunos títulos del calibre de Sonic Arcade o Rad Rally, entre muchos otros.

Pero con toda probabilidad, si un juego despuntó por encima del resto y se ganó el favor incondicional de los asiduos a estos añorados y otrora frecuentados salones de juego fue el sobresaliente Golden Axe II: The Revenge of Death Adder.

Cabe destacar que pese a la grandeza de los arcades que hizo posible esta potente placa su vida resultó efímera, pues en el mismo año 1.992 SEGA volvió a sorprender al mundo entero con las bondades del popular MODEL 1, que permitía el uso de entornos poligonales que maravillaron a los jugadores de toda una generación.

Si bien esto tiene una contrapartida negativa, y es que pocos sistemas podían exprimir con tanta soltura los gráficos bidimensionales como lo hizo la añorada SEGA SYSTEM 32, que pronto terminó en desuso.

Retomando el juego que nos traemos entre manos, más allá de los posibles datos técnicos que le conciernen, Golden Axe II: The Revenge of Death Adder se mostró como un programa espectacular, pues decir que era impresionante es quedarse muy corto.

Considerado entre un gran numero de aficionados como el mejor de toda la saga, el título rápidamente se convirtió en un objeto de deseo y en un clásico por añadidura desde el mismo momento de su lanzamiento.

Las razones hay que buscarlas en sus incontables virtudes, entre las que destacan un acabado gráfico sencillamente sublime, dotado de un nivel de detalle supremo, gran variedad de escenarios, y un mimo en el diseño de los personajes hasta en el más insignificante de los elementos que hacían palidecer al resto de arcades existentes.

Asimismo, los sprites gozan de un tamaño digno de mención, las animaciones resultan una delicia para la vista, y todo ello engalanado con una representación de inconmensurable belleza que nada tenía que envidiar a otras grandes superproducciones de Hollywood al estilo de Conan el Bárbaro.

Todo este derroche de medios no obstante respetaba al milímetro el desarrollo del programa original, un detalle que los seguidores de la franquicia sin duda agradecieron, pues mejoraba hasta límites insospechados un título que ya había alcanzado la categoría de mito pero sin apartarse de las señas de identidad de aquel, lo que afectaba tanto al desarrollo, como al sistema de magias, muchísimo más espectaculares, monturas disponibles, numerosas rutas donde elegir y un largo etcétera.

Cabe decir que si bien se mantuvo la ambientación fantástica – épico – medieval, el elenco de enemigos sufrió un cambio radical, a excepción de los recurridos esqueletos, que afectó de igual manera a la totalidad de monturas e incluso al elenco de personajes seleccionables, que también se vieron incrementados en número, cuatro para la ocasión.

Tan solo el enano Gilius volvió a repetir, aunque encaramado sobre un poderoso y fornido gigante, que era al que realmente controlaba el jugador.

Mejorando aun más sus credenciales si cabe, la aventura hacía posible la participación simultánea de hasta cuatro usuarios, uno por cada guerrero disponible, que podían complementarse y unir sus fuerzas por un bien común.

Este detalle se veía ensalzado por una curva de aprendizaje perfectamente trazada, con un nivel de dificultad gradual hilvanado de la mejor forma posible, dando como única opción una jugabilidad que rozaba la perfección en todo momento.

El único lunar que sería atribuible al título, que nada tiene que ver con el juego propiamente dicho, es que debido a la placa sobre la que estaba destinado su nivel técnico resultó imposible de plasmar en las consolas domésticas del momento, de modo que los usuarios de la compañía del erizo azul se quedaron sin su correspondiente conversión, pues ni siquiera con la llegada de Saturn se le brindó esta oportunidad a los jugadores por algún motivo del todo incomprensible.

Quizá porque por aquel entonces el mundo ya había sucumbido a los encantos de las 3D y dada la relativa inmadurez de la industria durante algunos años se produjo un cierto rechazo hacia los juegos que basaban su atractivo en el uso de las dos dimensiones.

Por este motivo, Golden Axe II: The Revenge of Death Adder quedó reservado para los sistemas arcade, una verdadera lástima pues sus atributos lo han encumbrado como una obra maestra de la programación, una joya atemporal donde las haya que ningún aficionado al género de los beatem up debería pasar por alto.

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...
Xtremeretro

About Xtremeretro

X.R. se nutre de juegos sobradamente conocidos, pero también de algunos considerados malditos por las habituales asociaciones de bienpensantes, y otros tantos injustamente olvidados. Rebuscamos en el fondo de nuestros archivos para traer aquellos títulos que todo el mundo debería probar, junto a las historias que se cuentan entre susurros en la industria del ocio electrónico. Pasad, pasad... bajo vuestra propia responsabilidad.