GOLDENEYE 007

Podría argumentarse que el mejor título de James Bond irónicamente coincide con tres juegos que, en realidad, no tienen nada que ver con el tema que aborda: Metal Gear Solid 3, Modern Warfare 2 y No One Lives Forever 2: A Spy in HARM’s Way.

Pero eso no le resta méritos, sobre todo teniendo en cuenta que, la consola que lo vio nacer, ha sido considerada como una de las mejores para los disparos en primera persona.

Antes de GoldenEye 007, que fue una rápida y libre adaptación del filme homónimo de 1.995, muchos hubieran discutido hasta la propia idea.

Pero GoldenEye 007, a diferencia de su coetáneo Turok: Dinosaur Hunter, demostró que los joystick no eran un impedimento.

Ambos juegos se caracterizaban por su precisión gracias al stick analógico de Nintendo 64, pero fue Rare quien mejor supo utilizarlo.

Deleitándose en la falta de controles hipertécnicos para PC, diseñó un juego en el que cada disparo parecía un producto artesanal.

Si se disparaba al hombro, el enemigo caía al suelo tras una pirueta; si se alcanzaba la ingle, se doblaba y caía desvanecido; si era la cabeza, se desplomaba como herido por un asta.

En aquella época, también destacaron títulos como Virtua Cop, pero, como todo el mundo sabe, nadie lo hace mejor que Bond.

En la modalidad individual, GoldenEye 007 utiliza un método pocas veces imitado, consistente en cambiar de objetivos a cada nuevo nivel, con lo que la jugabilidad está garantizada.

Pero la posibilidad de que compartan la pantalla hasta cuatro usuarios – un testamento ligado por el diseño de hardware de Nintendo 64 -, fue la piedra angular para todas las consolas multijugador.

Cuando títulos como Halo intentan capturar esa sensación mediante Xbox Live, lo que captan con mayor o menor fortuna es al compañero de sillón abatido por la pistola de oro, una de las numerosas armas que han mantenido vivo este clásico durante largos años.

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X.R. se nutre de juegos sobradamente conocidos, pero también de algunos considerados malditos por las habituales asociaciones de bienpensantes, y otros tantos injustamente olvidados. Rebuscamos en el fondo de nuestros archivos para traer aquellos títulos que todo el mundo debería probar, junto a las historias que se cuentan entre susurros en la industria del ocio electrónico. Pasad, pasad... bajo vuestra propia responsabilidad.