GOLDENEYE 007


A pesar de que los usuarios de Nintendo 64 disponían de motivos sobrados para justificar la elección de su consola, fueron títulos como este los que les brindaron poderosos argumentos para sostener que los 64 bits de Nintendo nada tenían que envidiar a la consola de la competencia, PlayStation, y un motivo de orgullo para todos los aficionados a los shootem up.

El juego en cuestión es un claro ejemplo de cómo cuidar hasta el más efímero e insignificante de los detalles, todo ello sin que se aprecien molestos síntomas de exceso alguno, y sin sacrificar ni lo más mínimo un ápice de jugabilidad en favor de un ya de por sí magistral acabado gráfico.

Cualquier imagen estática extraída del programa invita a pensar que se trata de la mejor representación posible inspirada tanto en el ambiente como en los escenarios del largometraje, pero es que la cosa va mucho más allá, pues detrás de esa exquisita puesta en escena nos encontramos con un juego dinámico, dificilmente superable, con un planteamiento soberbio y una resolución magistral, que os mantendrá en todo momento expectantes y pendientes de cualquier posible cambio en el ritmo o en el desarrollo.

El avance es ligeramente más pausado que el de otros títulos representativos del género, sin que transmita en momento alguno la sensación de lentitud ni de falta de ritmo en los movimientos de nuestro personaje.

De hecho, esto se torna en todo un acierto cuando descubrimos que cada nuevo enfrentamiento supone un verdadero motivo de preocupación, más aun si valoramos lo preciosos que resultan los items durante nuestro paso por el juego, resultando escasos en número, lo que obligará a agudizar nuestro ingenio y mejorar nuestra puntería en mayor medida.

Sea como fuere, técnicamente el cartucho resulta toda una maravilla y un claro ejemplo a seguir, pues la acción no decae en ningún momento, el motor gráfico es digno de todo elogio y se mueve a la perfección, a pesar de la complejidad propia de algunos escenarios o de la gran cantidad de elementos móviles que hacen acto de presencia de forma continuada, y todo ello engalanado con la jugabilidad intrínseca de Rare, a la que muy pocos juegos pueden aspirar.

Durante veinte fases podréis deleitaros con uno de los entornos gráficos más elaborados y detallados de cuantos pudieron verse en Nintendo 64, con un espectáculo visual donde los efectos de luz, unas texturas de ensueño, tanto en número como en resolución, detalles de todo tipo, que incluyen desde transparencias, niebla, y un sinfín de elementos que evidencian el cuidado y el mimo que puso Rare en la creación de esta obra maestra de la programación.

A modo de ejemplo, sirva cualquier disparo efectuado, pues basta con acertar a cualquier suelo, techo, pared, o incluso espejo, para darse cuenta de la perfección y la perduración de estos.

Este tipo de efectos ya hicieron acto de presencia en títulos anteriores, si bien en ninguno con la maestría de Goldeneye, que marcó las directrices a seguir por todos los shooters que le siguieron.

La misma valoración puede atribuírsele al apartado jugable, que supuso un punto y aparte con el resto de títulos del género conocidos hasta el momento.

Y es que a los modos por todos de sobra conocidos y frecuentes en este tipo de programas, que incluyen desde acción a raudales en diversos escenarios donde siempre es preciso localizar algún item que permita nuestro avance, esta maravilla de Rare dispone de una forma bien diferenciada de graduar los distintos niveles de dificultad, y como guinda, incluye un modo para varios jugadores simultáneos, de dos a cuatro, que se sirve de los cuatro puertos disponibles en la mítica consola de Nintendo, y que sigue siendo uno de los mejores ejemplos de cómo exprimir esta opción, tanto o más divertida que el juego individual.

En lo que respecta a los niveles de dificultad, podemos optar por escoger el camino más sencillo en la modalidad de Agente, y completar las 18 primeras fases de la aventura, aunque simplificando en exceso nuestro recorrido y los objetivos a cumplir.

En el resto de niveles de dificultad disponibles, Agente Secreto y 007, los problemas crecen de forma exponencial, y conseguir superar los distintos objetivos marcados supondrá toda una hazaña de la que dificilmente podréis salir ilesos.

Uno de los mejores apartados del conjunto hay que buscarlo sin duda alguna en su modo multijugador, a pantalla partida y sin que se resienta la velocidad ni merme la calidad gráfica ni por un instante, por breve que resulte.

En este modo a los escenarios extraídos directamente del juego individual, hay que sumarle otros tantos basados en otras películas del célebre agente secreto, varios personajes, entre los que se incluyen algunos secretos, y una mecánica de juego que resulta tan apasionante que os costará soltar el pad de control.

RESUMIENDO: LICENCIA PARA MARAVILLAR

Graficamente es puro espectáculo, y un deleite para la vista. Los escenarios superan con creces a muchos otros títulos representativos del género, y tanto los personajes como sus animaciones rozan la perfección.

Como muchos de vosotros sabréis, el apartado más flojo de Nintendo 64 posiblemente había que buscarlo en el sonoro, aunque esto no puede aplicarse a este Goldeneye 007, con unas melodías de gran calidad inspiradas en la banda sonora de la película que le presta su nombre al juego, y que contribuyen a dotarle de mayor variedad e incluso cierta tensión y opresión que enriquecen el acabado en su conjunto.

La jugabilidad del título es altísima, dando lugar a uno de los mejores shootem up de cuantos se recuerdan. Pero Rare decidió mejorar lo presente y añadir a la oferta distintos niveles de dificultad y un modo multijugador que por si mismo ya justificaba la compra del cartucho. Goldeneye es sinónimo de jugabilidad pura y dura, así de simple.

En definitiva, este es uno de los mejores juegos de la consola de 64 bits, y el año en que vio la luz, 1997, pocos podían medirse con él en igualdad de condiciones.

Divertido, espectacular, exigente, y con un surtido de modos de juego que os mantendrán pegados al mando durante meses, Goldeneye es un título ineludible que no debería faltar en la colección de cualquier aficionado a los videojuegos, y del todo imprescindible para los seguidores del género, que encontrarán en este éxito de Rare un motivo de felicidad que les atrapará irremediablemente.
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X.R. se nutre de juegos sobradamente conocidos, pero también de algunos considerados malditos por las habituales asociaciones de bienpensantes, y otros tantos injustamente olvidados. Rebuscamos en el fondo de nuestros archivos para traer aquellos títulos que todo el mundo debería probar, junto a las historias que se cuentan entre susurros en la industria del ocio electrónico. Pasad, pasad... bajo vuestra propia responsabilidad.