GOODY

Goody, el famoso ladrón creado por el inimitable Gonzo Suárez, contó con uno de los títulos más aclamados de finales de los ochenta.

Siguiendo la estela del mítico Livingstone Supongo, Opera Soft volvió a sorprender a sus usuarios en el año 1.987 con un programa que aunaba los mejores elementos de las videoaventuras y los juegos de plataformas.

Su diseño alegre y desenfadado, una jugabilidad exquisita y un elevado nivel de dificultad le valieron el favor incondicional del público.

De modo que el jugador deberá asumir el rol de Goody, un experimentado ladrón resuelto a robar el Gran Banco a fin de labrarse un brillante futuro y, si ello es posible, retirarse de su arriesgada profesión.

En su periplo le aguardan grandes peligros que en mayor medida estarán representados por enemigos de lo más variopinto, sean policías, oficinistas, prestamistas, albañiles, limpiadoras, karatekas, rateros de la peor clase, fieros animales, helicópteros, e incluso la Luna tratarán de impedir el éxito de la arriesgada empresa que se trae entre manos el carismático protagonista.

A la gran variedad de enemigos, que habrá que liquidar a ladrillazo limpio, se le suman una diversidad de escenarios considerable, tales como el famoso parque madrileño del Retiro, el metro, las alcantarillas, o las dependencias del Gran Banco.

Para cumplir con su cometido Goody dispondrá de quince vidas, que irán decreciendo conforme sea agredido por sus múltiples adversarios, o bien si su nivel de cerveza llega a cero.

En su tránsito por la aventura este simpático ladronzuelo se verá obligado a conseguir cuantiosas sacas de dinero que podrá utilizar en la ferretería, para adquirir nuevas herramientas que le faciliten el acceso a la codiciada caja fuerte; si bien deberá descubrir previamente la combinación, que se encuentra oculta en determinados cilindros repartidos a lo largo del extenso mapeado.

Técnicamente el juego cumple de sobra con los standards de la época propios de los ordenadores de 8 bits, aunque la calidad gráfica difiere dependiendo de la plataforma sobre la que fue comercializado, como es lógico, ya sea en PC, MSX 1 y 2, Amstrad CPC o Spectrum; pero es justo reconocer que todas ellas hacen gala de un gran trabajo artístico, con multitud de localizaciones repletas de todo tipo de detalles, personajes bien definidos, una banda sonora solvente, y por supuesto, un magistral sentido del humor.

RESUMIENDO

Los gráficos son simples pero muy efectivos y destilan buen humor, hasta el punto de que parecen influenciados por los tebeos españoles del momento, con unos personajes caricaturescos y gran diversidad de localizaciones. Los sprites cuentan además con unas animaciones ciertamente logradas.

Dadas las limitaciones técnicas de la época, era de esperar un apartado sonoro modesto. Aún así, el resultado final ha sido más que satisfactorio, pues la melodía que sirve para dar comienzo a la aventura se ha resuelto con maestría, y el resto de efectos de sonido que acompañarán al usuario en su deambular por el juego consiguen hacerse notar y captar su atención en todo momento. Sin ser la mejor sección, cumple con holgura su cometido.

Pero sin duda, junto con el acabado gráfico, el apartado jugable ha sido el que mejor parado ha salido del conjunto, pues el manejo del personaje resulta simplemente una delicia, al que tan solo se le puede reprochar que no se hayan calibrado del todo bien los saltos ejecutados. Pero la gama de acciones disponibles no se limita a saltar ni a lanzar ladrillos, nada más lejos de la realidad, dado que Goody podrá servirse de su escalerilla de mano para sortear obstáculos que de otro modo serían insalvables, usar mandos a distancia para controlar los ascensores de la ciudad, e incluso coger el metro para agilizar sus desplazamientos. Además el desarrollo cuenta con el atractivo de una sabia mezcla entre géneros, el de las aventuras tradicionales combinadas con las clásicas plataformas, salpicado por multitud de puzzles de probada dificultad.

En síntesis…

Goody es un claro referente de la edad de oro del software español, que cuenta con una realización técnica y un diseño sobresaliente, independientemente de la plataforma destinataria del programa.

Una aventura que es un claro homenaje a los comics del momento, de grandes dimensiones y una dificultad considerable.

Un título, en definitiva, imprescindible para todos aquellos amantes de los 8 bits, que encontrarán en esta creación de Opera Soft un sobrado motivo de alegría.
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X.R. se nutre de juegos sobradamente conocidos, pero también de algunos considerados malditos por las habituales asociaciones de bienpensantes, y otros tantos injustamente olvidados. Rebuscamos en el fondo de nuestros archivos para traer aquellos títulos que todo el mundo debería probar, junto a las historias que se cuentan entre susurros en la industria del ocio electrónico. Pasad, pasad... bajo vuestra propia responsabilidad.