GRADIUS

En 1.985 se podía perdonar a los fans de los videojeugos – que estaban acostumbrados a los gráficos de 8 bits chillones y toscos – por sentir algo parecido a un rapto religioso al ver por primera vez Gradius.

Como si te hubieran operado de los ojos con un láser de la variedad píxel, los mundos de los videojuegos de repente emergieron con una belleza que superaba la imaginación, y los artistas de Konami estaban entre los mejores de la industria.

Pero Gradius, además de su refinada apariencia, tenía otras muchas cualidades.

Sobre todo, se distingue por introducir la barra de selección de armas: recogiendo las cápsulas ambar resplandeciente, el jugador puede luego activar las nuevas armas con un botón de la máquina.

Las armas convencionales también se pueden activar varias veces, y sólo la aceleración presenta problemas si se utiliza en exceso, como descubrirán los jugadores después de acercarse demasiado a un volcán en erupción.

El arma clave de las cinco disponibles es probablemente la option – o multiple, como lo denomina la voz distorsionada -, un círculo amarillo que sigue tu nave Vic Viper disparando a la par.

Se pueden alinear varias como si fuera una serpiente, lo que proporciona una artillería concentrada con una posición ventajosa, y esta es particularmente útil cuando hay que combatir contra los jefes enemigos y “dispararles hasta la médula”.

Pero, por encima de todo, Gradius ofrecía a los jugadores un nuevo lujo al poder escoger las armas que se adecuaban mejor a cada momento – una característica que influiría en todo el género de los shoot’em ups – mientras ofrecía una calidad gráfica inaudita y unos efectos de sonido muy sofisticados.

Los títulos sucesivos de la serie naturalmente continuaron con esta fórmula, y la segunda parte, Gradius II, de 1.988, tiene un brillo especial en el panteón.

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X.R. se nutre de juegos sobradamente conocidos, pero también de algunos considerados malditos por las habituales asociaciones de bienpensantes, y otros tantos injustamente olvidados. Rebuscamos en el fondo de nuestros archivos para traer aquellos títulos que todo el mundo debería probar, junto a las historias que se cuentan entre susurros en la industria del ocio electrónico. Pasad, pasad... bajo vuestra propia responsabilidad.