GRANDES BEAT’EM UP MODERNOS

Ha sido fagocitado por el hack and slash, pero el mítico “yo contra el barrio” ha dejado grandes ramalazos de genialidad a lo largo de las dos últimas décadas, y es justo rendirle un homenaje.

SPLATTERHOUSE

Aunque esta reimaginación no terminó de cautivar a todos los fans, la saga de Namco gozó de una gran reputación en los salones recreativos y en la era de los 16 bits.

Rick, su protagonista, debía rescatar a su novia con la ayuda de una máscara maldita que lo convertía en una violenta mole.

El gore era la seña de identidad, y lo sigue siendo: vísceras, sangre y desmembramientos están a la orden del día.

TEKKEN 3

La que para muchos es la mejor entrega de esta genial saga de lucha intrudujo, en su versión para consolas, un modo extra llamado Tekken Force, que no era otra cosa que un beat’em up de corte añejo.

En él, los luchadores del juego, que conservaban todas sus técnicas, debían avanzar por diversos niveles derrotando a enemigos… y comiendo pollo.

GUARDIAN HEROES

Treasure, un estudio reputado donde los haya por su trabajo con shooters como Ikaruga y Gunstar Heroes, le hizo a SEGA este sucesor espiritual de Streets of Rage y Golden Axe, en el que había varios planos de profundidad, ramificaciones en los niveles y elementos roleros.

En 2.011, se lanzó una remasterización para Xbox Live Arcade.

MURASAMA: THE DEMON BLADE

Ambientado en el Japón feudal, este beat’em up 2D de Vanillaware nos metía en el pellejo de dos personajes, Momohime y Kisuke, que debían recolectar una serie de katanas legendarias.

El mapa ofrecía rutas alternativas, pero el punto fuerte era la bellísima estética, precursora de la de Dragon’s Crown.

ESDLA: EL RETORNO DEL REY

Este juego no sólo era una gran recreación de la tercera de las películas de El Señor de los Anillos, sino también un beat’em up muy notable con cooperativo.

En la piel de Gandalf, Aragorn, Legolas, Gimli, Frodo o Sam, vivíamos batallas como la de Minas Tirith o la de la Puerta Negra.

CASTLE CRASHERS

El bazar de Xbox Live Arcade ayudó a popularizar los juegos como nadie.

Este beat’em up de ambientación medieval y con cooperativo tanto local como online, estaba protagonizado por varios caballeros que debían dar caza a un mago que había robado una gema y raptado a cuatro princesas.

Tuvo una gran recepción.

THE WARRIORS

Rockstar se sacó de la chistera esta guerra de pandilleros, inspirada en la película homónima de 1.979.

Además de ser un gran beat’em up tridimensional, contaba con un minijuego, llamado Ejércitos de la Noche, en el que la jugabilidad adoptaba una perspectiva lateral.

No es de extrañar que se considere un título de culto.

VIEWTIFUL JOE

Exclusivo de GameCube en primera instancia, este juego de Clover Studio, dirigido por Hideki Kamiya, estaba protagonizado por un cinéfilo cuya novia era secuestrada.

Convertido en superhéroe, se metía en una película para rescatarla, usando poderes como un zoom o una cámara lenta.

Incluso había espectadores que aplaudían y abucheaban.

DRAGON’S CROWN

Es el mejor ejemplo reciente de lo que puede dar aún de sí el género del beat’em up, si se le da una oportunidad.

Atlus y Vanillaware nos trajeron una fantasía de mazmorras, orcos y hechiceros que caló muy hondo.

Su cooperativo para cuatro, su preciosa estética, sus toques roleros y su larga duración dejaron bien claro que el género no puede morir.

GOD HAND

El canto de cisne de Clover Studio, cuyos principales integrantes crearían luego Platinum Games, es toda una obra de culto.

El protagonista, Gene, contaba con un brazo celestial para sembrar el caos entre los enemigos y un humor de lo más particular: azotes en el culete, revistas eróticas, patadas en la entrepierna…

Su director fue Shinji Mikami.

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X.R. se nutre de juegos sobradamente conocidos, pero también de algunos considerados malditos por las habituales asociaciones de bienpensantes, y otros tantos injustamente olvidados. Rebuscamos en el fondo de nuestros archivos para traer aquellos títulos que todo el mundo debería probar, junto a las historias que se cuentan entre susurros en la industria del ocio electrónico. Pasad, pasad... bajo vuestra propia responsabilidad.