GRID RUN

Si eliminamos la salsa 3D que han echado en este juego basado en laberintos y escondites, el resultado es un plato recalentado e insípido.

En fin, otro título que acaba de aterrizar en la mesa de Xtreme Retro con una presentación impecable y un estuche de lujo.

Mal presagio.

La intuición tampoco nos ha fallado esta vez.

Grid Run es uno más del montón de juegos cuya contribución al prestigio de Saturn o PlayStation es más bien dudosa.

Lo que tenemos ante nosotros es una amalgama en 3D de Pac-Man, un juego de persecución y escondite, y el título para dos jugadores basado en capturar la bandera llamado Return Fire.

Aquí te enfrentas con un rival – ordenador o humano – en una especie de laberinto donde el primer jugador que consigue agarrar seis banderas es el ganador.

Al iniciarse el nivel, se desata una carrera para tocar la primera bandera blanca; si lo logras, le das el color que hayas elegido; si no, debes perseguir a tu rival hasta tocarle.

Luego tienes que asignar un código de color a las banderas, incluidas las que tu oponente ya haya reclamado como suyas.

Se pueden obtener bonificaciones y lanzar hechizos sobre el enemigo, pero se trata básicamente de un juego de persecución táctica aderezada con elementos de alta tecnología, o al menos eso argumentaban los codificadores, Radical Entertainment – lo sentimos, pero esto de radical tiene menos que el famoso refresco -.

A cada grupo de tres niveles le corresponde un tema.

Así, en la modalidad de un jugador te encuentras con Krosh en el planeta árido de Solaria, Krayken en los niveles marinos de Aquar IV y – sorpresa, sorpresa – Kolo en un planeta helado y resbaladizo llamado Galacia.

Tus adversarios extraterrestres poseen diferentes características: uno puede ser lento pero astuto, otro rápido pero lerdo…

En la modalidad de pantalla dividida para dos jugadores, sólo tienes que seleccionar el planeta que más te guste – algunos son más divertidos que otros de superar -.

Una vez hayas completado todos los niveles de un planeta, tienes que moverte rápido por un nivel de bonificaciones para abastecer tu arsenal: más velocidad, misiles, teletransportes, minas, etcétera.

Luego recibes en recompensa un código de paso, o también puedes guardar los datos en tu tarjeta de memoria.

Hay que reconocer que sería un error descartar Grid Run por su diseño simplista y jugabilidad básica.

También ofrece momentos de mucha tensión, sobre todo cuando el ordenador – es preferible el jugador humano – enfila derechito contra tu desesperado personaje, que no para de agitar brazos y piernas.

Y la verdad es que los 59 niveles, más la opción de competición mano a mano, son suficientes para proporcionarte varias veladas de diversión sin pretensiones.

Pero, no nos engañemos, nadie se compra una Saturn o PlayStation para jugar con títulos como éste.

La acción es terriblemente elemental – los hechizos y las bonificaciones no son más que simples condimentos para una ensalada de jugabilidad desabrida – y cada vez que superas un nivel, te queda la sensación de que ha sido más una casualidad que el resultado del ejercicio del intelecto.

Sinceramente, Grid Run bien podía haberse creado para el Amiga.

Si dejamos de lado los gráficos 3D, casi podríamos hablar de un juego de formato Commodore 64.

Y cuando podías adquirir títulos como Ridge Racer o Tekken, por aquel entonces a precio reducido – 3.990 pesetas -, no habría sido honesto aconsejarte que pagaras 7.990 pesetas de la época por un juego como Grid Run.

EN SÍNTESIS

Un juego ordinario, del montón, más visto que Casablanca, basado en la persecución por laberintos.

Ni muy bueno, ni muy malo, pero condenado al olvido.

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