GUN SMOKE

Con toda probabilidad muchos de los lectores habituales de Old School Generation recordarán a TOPO SOFT, una genial compañía de origen español que programó – entre muchos otros – el singular Desperado, comercializado en los añejos Amstrad CPC y ZX Spectrum, cuyas similitudes con el título que nos ocupa resultan cuanto menos dignas de mención.
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Huelga decir que Desperado fue lanzado en el resto de Europa con el sonoro título de Gun Smoke, bajo la licencia de la mismísima Capcom.

Hecha esta pequeña aclaración, es preciso situar al juego en el contexto del año 1.985, momento en el que la compañía de origen japonés ya había obtenido un gran prestigio con Commando, un soberbio shootem up engalanado con una perspectiva cenital del que se dice que llegó a repercutir incluso en la industria del cine.

En esta segunda entrega, ambientada para la ocasión en el lejano oeste, las diferencias resultaron mínimas; tanto es así que se mantenía el mismo sistema de juego – revolucionario por aquel entonces -, si bien es justo reconocer que contaba con elementos de sobra para ser tratado como una aventura completamente diferenciada de la anterior.

De entrada llama la atención el gran repertorio de items disponible, cuya ausencia en Commando resultaba más que evidente.

Para aquellos amantes de las curiosidades, el más destacado de todos ellos era una suerte de caballo que otorgaba a los usuarios un estado de invencibilidad, si bien los distintos tipos de armas existentes competían en protagonismo con el anhelado corcel.

E incluso aquellos jugadores más afortunados podían obtener un poderoso artefacto, bautizado como Pow, que permitía eliminar a cuanto enemigo apareciese en pantalla.

Por descontado, el desenlace de cada uno de los niveles variaba de forma notable; y así, mientras que en Commando era necesario eliminar a un elevado número de enemigos que acechaban al final de la puerta que daba paso a la siguiente fase, en Gun Smoke hicieron acto de presencia los temibles jefes finales – diez en total -, que traían consigo una considerable barra de energía que era preciso diezmar.

Asimismo, cada uno de ellos disponía de un singular repertorio de técnicas de combate, aunque por contra ni su inteligencia ni su limitado número de patrones de ataque conseguían poner en serios aprietos a los afanados aficionados.

Visualmente el juego cumple su cometido con holgura, pese a que los gráficos pecan de sencillos y los fondos se repiten hasta la saciedad en cada una de las diez fases.

No obstante sería injusto no tener en consideración que, pese a las limitaciones propias de la época, el trabajo realizado por los grafistas de Capcom no desmerece en absoluto.

De hecho, aunque gráficamente resultaban algo confusas, las adaptaciones para Amstrad CPC y ZX Spectrum eran de lo mejorcito que se podía encontrar en aquellos años.

Dentro de este apartado es necesario nombrar al tren que se muestra en la segunda fase y que se evidencia como el elemento más destacable del conjunto, pues en el resto de pantallas se abusa en exceso de determinados bloques gráficos.

Los diferentes escenarios también merecen un detenido comentario; con toda seguridad el primero de ellos será el más recordado, pues en la versión de recreativa muchos de los aficionados no conseguían pasar de el.
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El mapeado era en todo momento vertical, de modo que el scroll se desplazaba únicamente en ese sentido y no en horizontal como en tantos otros shootem ups de cierto prestigio.

El resto de niveles no despuntaban por su belleza, aunque entre ellos brillaban con luz propia el citado tren que aparece al comienzo de la segunda fase, así como el largamente recordado poblado indio.

Mención especial para la pantalla del cañón, cuyo diseño recuerda excesivamente al de los primeros niveles de Commando.

En el apartado jugable se hacía notar la gran diferencia existente en el nivel de dificultad de cada una de las fases, pues mientras algunas de ellas – como es el caso del poblado indio – pondrán a prueba los nervios del jugador más tenaz, otras de las pantallas intermedias pecan de simplistas.

Como era de esperar, los efectos de sonido no son equiparables al resto de apartados, en especial si nos referimos a las cotas de diversión que es capaz de ofrecer Gun Smoke, sin duda el punto más sólido del conjunto.

Y es que después de todo el tiempo transcurrido este genial shootem up se sigue evidenciando como una auténtica obra maestra de la jugabilidad, que hoy en día es posible disfrutar gracias a los diferentes emuladores existentes en la red.

Respecto a las versiones comercializadas es preciso enfatizar que Gun Smoke vio la luz en pleno apogeo de las adaptaciones de máquinas recreativas; por si eso no bastara, el título vino precedido por el célebre Commando, cuyo éxito no se hizo esperar en las conversiones para 8 bits.

Ese detalle no pudo evitar que la historia de las adaptaciones referidas a su continuación resultase cuanto menos peculiar.

En un primer momento el programa hizo su aparición en los principales soportes domésticos de la época, tanto de 8 como de 16 bits.

Pero sin lugar a dudas la mejor versión de todas vino de la mano de Capcom en pleno año 1.988, y dio lugar a un soberbio título para NES que recreaba – llegando a superar en determinados aspectos – la sensación de la coin op original.

Tristemente esta fue la única traslación que se realizó para consola, al menos si no tenemos en cuenta algunas de las recientes recopilaciones de juegos que han visto la luz en los más actuales sistemas de entretenimiento, tales como PlayStation.

En lo que se refiere a la adaptación de NES, resultaba sorprendentemente fidedigna tanto a los mapeados como al desarrollo de la mítica máquina recreativa, e incorporaba además una pantalla en la que era posible mejorar el armamento y obtener preciados items.

De este modo no bastaba con atravesar el nivel de principio a fin, sino que era necesario además recopilar el dinero suficiente que permitiese captar la atención o bien el interés del inquietante jefe final de cada fase.

Mucho peor paradas salieron las versiones comercializadas de Wanted para Amiga y Atari ST bajo la supervision de INFOGRAMES, pues no aportaban consigo nada realmente destacable con respecto al original y a duras penas se valían del glorioso nombre del juego; gráficamente resultaban un poco confusas y en cuanto a jugabilidad pecaban de cierta similitud de movimientos.

No tuvo un mejor acabado la adaptación para Commodore 64, aunque por fortuna si llegaron a destacar las de Amstrad CPC y ZX Spectrum.
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