HEROÍNAS DEL VIDEOJUEGO

Hace escasos días escuché preguntar a un jugador neófito por qué a Lara Croft se le asignaban con frecuéncia virtudes masculinas en sus respectivas aventuras.

Tras el consabido intercambio de opiniones, las preciadas virtudes resultaron ser el valor, la independencia y cierta agresividad.

Por lo visto, al apasionado interlocutor le sorprendía que una heroína virtual pudiera empuñar varias pistolas, pelear encarnizadamente por su vida o la de otros, e incluso asesinar, amparándose en un ideal.

Lo que muchos nos negamos a aceptar es que, por culpa del ridículo concepto de dama en apuros que con tanto esmero han difundido títulos como Resident Evil 4, el papel de la mujer en determinados relatos se ciñe al de una mera comparsa del viril protagonista o, en el mejor de los casos, compañera improvisada.

Échenle, si no, un vistazo rápido a cualquier juego donde dichas féminas se limitan a dar “grititos” cuando la situación se perfila desfavorable, o a refugiarse tras el sudoroso y fornido macho de turno.

Por fortuna estos casos son poco relevantes.

No obstante, de virtudes masculinas y femeninas podríamos hablar largo y tendido sin necesidad de aludir a programas como el anteriormente citado.

Hagan memoria, pues incluso en los tiempos de NES y Master System no pocas elegidas defendían a capa y espada aquello que consideraban muy querido; resistían al sufrimiento propio y ajeno, y podían presumir de más valor y entereza que muchos de sus compañeros varones.

En la época de 16 y 32 bits otras mujeres se crecían igualmente ante la adversidad y el dolor, y sobre lealtad y sentido del deber podrían dar magistrales lecciones a incontables justicieros de la época.

Cuando una heroína virtual empuña un arma no es, como la mayor parte de los hombres, para mostrar su valía e intimidar al consabido adversario, sino para matar a sangre fría.

En el otro extremo, prendada, es capaz de amar con más entrega y pasión, y de tomar más decisiones difíciles que tantos otros protagonistas sobradamente admirados, de intachable conducta y ejemplares modales.

No hay quien detenga a una de estas hembras del videojuego cuando se fija un objetivo; y como adversario, nada más corrosivo para la fatua virilidad que el desprecio de una mujer inteligente.

Pues, aparte de ser más valerosa que otros personajes masculinos, la mujer también es sensiblemente más culta.

Y es que no resulta demasiado complicado imaginar al típico varón ocupado en sus quehaceres, independientemente de lo altivos que sean, tomando iniciativas fundamentales y endureciendo el ceño ante el mundo hostil que le rodea.

Por contra, ellas parecen poseer una reserva de entereza para sobreponerse, aunque todo lo demás esté en su contra.

Podríamos considerar esta su peculiar venganza; su revancha histórica por nuestra ceguera injustificada.

Virtudes masculinas, decía al principio de este mal llamado artículo.

Ya quisieran los héroes del videojuego poseer según qué virtudes.

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X.R. se nutre de juegos sobradamente conocidos, pero también de algunos considerados malditos por las habituales asociaciones de bienpensantes, y otros tantos injustamente olvidados. Rebuscamos en el fondo de nuestros archivos para traer aquellos títulos que todo el mundo debería probar, junto a las historias que se cuentan entre susurros en la industria del ocio electrónico. Pasad, pasad... bajo vuestra propia responsabilidad.