HERZOG ZWEI

Herzog Zwei, en 1.989, antes de que aparecieran Command & Conquer, Warcraft o Dune II, prácticamente inventó un género.

El título fue desarrollado por Technosoft, especialista en juegos de disparos, y como aquel que dice, surgió de la nada, estableciendo las bases para la mayoría de lanzamientos exitosos de la siguiente década, poco antes de desaparecer entre las sombras.

El nombre enigmático tampoco le ayudó en su recorrido – es una continuación del título de MSX con un nombre igual de inexplicable, Herzog -, pero, sobre todo, se adelantó de forma contraproducente a su tiempo.

Lo sorprendente de Herzog Zwei es que supuso el nacimiento de la estrategia en tiempo real, casi completamente formada.

Los ejércitos Rojo y Azul combaten para dominar mapas en desplazamiento llenos de bases – tres por ejército, entre ellas la base central que es la más importante, y tres instalaciones neutrales listas para ser conquistadas – y deben hacerlo construyendo y desarrollando varias unidades de combate.

Al contrario que los juegos de apuntar y clicar en PC, Herzog Zwei utiliza una unidad de control central para dominar la batalla, un portaaviones que transporta a las unidades hacia sus posiciones o las devuelve a la base para que las reparen, y luego se transforma en un robot erguido capaz de luchar en tierra firme.

A primera vista, esto invita a pensar que se trata de un juego rebosante de acción y explosiones; pero su esencia innovadora se revela poco a poco gracias a una mezcla de estrategia y administración de recursos, en la que los usuarios no sólo escogen las unidades que tienen diferentes costes y utilidades, sino que además les asignan tareas tácticas según su complejidad.

Si mezclas la diversidad del terreno, con una atractiva pantalla dividida para dos jugadores, tendrás el principio silencioso de una revolución en el modo de aproximarse al género.

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Xtremeretro

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X.R. se nutre de juegos sobradamente conocidos, pero también de algunos considerados malditos por las habituales asociaciones de bienpensantes, y otros tantos injustamente olvidados. Rebuscamos en el fondo de nuestros archivos para traer aquellos títulos que todo el mundo debería probar, junto a las historias que se cuentan entre susurros en la industria del ocio electrónico. Pasad, pasad... bajo vuestra propia responsabilidad.