INTELLIGENT QUBE

En el momento de su lanzamiento, Intelligent Qube – también conocido como Kurushi – supuso algo realmente extraño para un juego de lógica: parecía demasiado serio.

Algo inusual, porque son muchos los representantes del género cuyo aspecto resulta un tanto irreal.

Se juega para superar retos, pero las cuestiones de mayor importancia – como por qué llevamos a cabo determinada acción – son efímeras.

En cualquier caso, Intelligent Qube intimida.

El personaje controlado por el usuaruio se halla colocado sobre una carcasa modular gris, suspendida sobre un negro espacio infinito, y debe eludir o suprimir cubos que se van acercando en oleadas sucesivas.

Así, el permanente vuelo consigue que el título se vuelva angustioso.

Incluso en pausa, el hombre ataviado con pantalones verdes salta en el centro de la pantalla, expectante ante el inicio de la siguiente ronda o exhausto por su vuelo interrumpido.

Pero son el resto de elementos de Intelligent Qube los que proporcionan solidez al conjunto.

La banda sonora, de Takayuki Hattori – autor de dos de los filmes de Godzilla -, cautiva por sus finos arreglos vocales y su sección de metal.

Los cubos persiguen al usuario en su huída con una poderosa y sorda resonancia.

Muchos aficionados recordarán la voz maquinal y autoritaria que dice “Perfect” o “Again?” durante la partida.

Algunas variedades de cubos, como Advantage o Forbidden, añaden una particular serenidad al título que nos traemos entre manos, convirtiendo al jugador en un juez cuyos criterios morales decidirán qué cubos deben ser capturados y cuáles se desvanecerán en la oscuridad del espacio.

El resultado final tiene más relación con las batallas de monstruos de Final Fantasy que con el volátil mundo de los juegos de lógica.

Se diseñaron multitud de títulos repletos de desafíos mentales para la primera PlayStation, e Intelligent Qube destaca como uno de los más memorables.

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