JACKASS: THE GAME

Entendemos, comprendemos y hasta preferimos que no todo el mundo está preparado para disfrutar de Jackass, las series y las películas.

Pero… ¿qué pasa con el juego?.

Jackass es uno de los programas conceptualmente más aguerridos de la historia reciente de la televisión.

Nacido, casi por casualidad, como complemento circunstancial en forma de vídeo en el número 2 de la revista Skate Big Brother Magazine, se convirtió en uno de los programas más populares de la MTV.

Generó spin-offs oficiosos y abundantes imitaciones – por no hablar de que marcó de forma indeleble la gramática visual y el sentido del humor de la Generación Youtube -, pero ninguno de los imitadores supo replicar sus características más gloriosas.

Primero, su sentido del humor disfrazado de idiotez pura, pero empapado de una poesía de la chorrada absolutamente única – es decir: ¿por qué meter la cabeza en un retrete cuando se puede introducir a una persona en un retrete portátil y darle la vuelta con una grúa? -.

Segundo, su gramática basada en el golpe, la contusión, el porrazo y el gemido de dolor – auténtico -, que confiere al programa un ritmo atrompiconado y con picos de interés basados en la autodestrucción.

MÁS ALLÁ DEL ENVOLTORIO

La pregunta subsiguiente es lógica: ¿es capaz un videojuego de conservar estas virtudes, cuando hemos visto – a través del exceso de violencia de Dirty Sanchez o la pérdida de sutilidad de Viva la Bam – lo sencillo que es que se esfume el equilibrio de factores que hacen grande a la serie original?.

Bueno, lo que sí podemos asegurar es que los responsables de Sidhe Interactive se han empleado a fondo.

Por un lado, han contado con la colaboración directa del reparto íntegro de la serie, encabezado por el inefable Johnny Knoxville.

Todos – Steve-O, Wee-Man, Bam Marguera y el largo etcétera de insensatos de rigor – han prestado voces e imagen y han hecho captura de movimientos – lo que en casos como el minijuego de baile protagonizado por Party Boy/Chris Pontius se nos antoja especialmente necesario -.

Knoxville y compañía también han contribuido al desarrollo y diseño de las pruebas, perfilándolas y aportando ideas que sólo pueden surgir de cabezas que, como las suyas, están más pallá que pacá.

Por otra parte, Sidhe Interactive ha respetado la estructura y naturaleza de la serie al dividir el título en minijuegos, del mismo modo que el Jackass original estaba dividido en sketches independientes.

Cada uno de estos niveles, que se desbloquean del mismo modo que muchos arcades de conducción – es decir, hay unas misiones mínimas que hay que cumplir en cada capítulo para poder pasar a los siguientes, hasta 35, pero conseguir todas las metas propuestas en cada uno es francamente complicado -, se controlan de manera muy sencilla, normalmente sólo con el stick de dirección y un botón o dos de acción.

Los hay de muy diversa naturaleza: puntería, carreras, habilidad… todo ello, por supuesto, tamizado por la peculiar visión del mundo de Jackass, donde cada esquina esconde la oportunidad de un nuevo golpe potencialmente grave.

Lo que sí hace el juego es disparatar los stunts originales, y veremos al reparto de la serie replicar en algunas ocasiones escenas clásicas – especialmente icónico es el disparo a Johnny Knoxville atado a una diana que gira, en lo que fue una mítica portada para Rolling Stone – y, en otras, exagerarlos hasta el infinito – la carrera de precisión con carritos al borde de un rascacielos, el descenso por calles de denso tráfico rodado en un cubo de basura -.

Si esa exageración – y el hecho de que el dolor de los jackasses virtuales no es real – quebranta o no la magia del original es algo que está por ver, pero al menos detectamos buenas ideas: el multijugador para PSPJackass siempre ha sido más divertido en grupo -, las pantallas de carga – adornadas con los infrahumanos monigotes que explicaban las pruebas en la película Jackass Dos: Todavía Más – y el sistema de bonus por contusiones y heridas, que redunda en la idea de que en Jackass lo importante no es superar las pruebas, sino acabarlas en las peores condiciones posibles.

DIANA

Cuando un programa de televisión propicia una portada de Rolling Stone como esta, estamos ante un clásico de la cultura moderna.

VEHÍCULOS

El empleo de artefactos robados está a la orden del día.

DÁNDOLO TODO

Convertir a Party Boy en protagonista de una fase de baile, un detalle de puro genio.

EN POCAS PALABRAS

Colección de minijuegos basados en el revolucionario programa de Search and Destroy de MTV.

PERO, ¿DE QUÉ TRATA?

El jugador da vida al nuevo director de Jackass, después de que el último haya tenido una muerte gloriosamente ridícula.

Su trabajo será filmar los stunts más salvajes.

LOS CREADORES

Sidhe Interactive es una compañía neozelandesa – la más grande del país, de hecho – que desarrolla desde 1.997 juegos para todas las plataformas del mercado, con especial atención a franquicias de éxito como Barbie.

En 2.005 lanzaron su primer juego no franquiciado, GripShift para PSP, que acabó apareciendo en la PS Store.

En el momento de estrenarse el título que nos traemos entre manos, se encontraban preparando el juego de la película Speed Racer.

Xtremeretro

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X.R. se nutre de juegos sobradamente conocidos, pero también de algunos considerados malditos por las habituales asociaciones de bienpensantes, y otros tantos injustamente olvidados.
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