JEFF WAYNE’S THE WAR OF THE WORLDS

En 1.898 H.G. Wells escribió The War of the Worlds, novela que inauguró el popular género de “los alienigenas invaden la Tierra para apoderarse de ella“.
Cuarenta años más tarde, Orson Welles aterrorizó a los Estados Unidos con una magistral adaptación radiofónica de la obra.
Y en 1.999, GT Interactive trasladó su historia a los circuitos de PlayStation, creando un juego insulso y aburrido; de dudoso atractivo podríamos decir en el mejor de los casos.
En dicha aventura interpretaréis el rol de un soldado británico, cuyo deber consiste en defender la Tierra de funestas arañas metálicas y demás cachivaches, con los que estos atípicos seres pretenden hacer turismo en plan salvaje por la Inglaterra de finales del siglo XIX.
Para cumplir las diferentes misiones que os encomendarán los jefes de turno, dispondréis de un buen repertorio de vehículos a fin de oponer firme resistencia a los mal llamados conquistadores, ya sea por tierra, mar o aire.
Además de eliminar a cuanto marciano se cruce en vuestro camino, os veréis en la tesitura de evacuar numerosas ciudades al tiempo que las protegéis de la plaga invasora, evitando en la medida de lo posible los consabidos daños colaterales.
Pero dejando de lado el manido argumento de “el único extraterrestre bueno es el extraterrestre muerto“, poco más ofrece este título.

Engalanado por un aspecto técnico mediocre – junturas entre polígonos omnipresentes, brusquedad de movimiento, píxeles por doquier -, y una mecánica que recuerda, salvando las distancias, a los tiempos del Spectrum, aunque sin llegar a la maestría de aquellos juegos deliciosamente retro, The War of the Worlds sólo entusiasmará a los aficionados a la novela de Wells, y a los conocedores – si existe alguno – de la obra de Jeff Wayne, compositor del musical en que se basa el programa.

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X.R. se nutre de juegos sobradamente conocidos, pero también de algunos considerados malditos por las habituales asociaciones de bienpensantes, y otros tantos injustamente olvidados. Rebuscamos en el fondo de nuestros archivos para traer aquellos títulos que todo el mundo debería probar, junto a las historias que se cuentan entre susurros en la industria del ocio electrónico. Pasad, pasad... bajo vuestra propia responsabilidad.