JORDAN MECHNER, EL PADRE DE PRINCE OF PERSIA

Títulos sobresalientes de una gran repercusión en la industria tales como Another World, Flashback o incluso el mítico Tomb Raider no hubieran sido posibles sin las aportaciones del consagrado Jordan Mechner, quien a finales de los ochenta dictó el rumbo a seguir en el género de las plataformas con el magistral Prince of Persia.

Para dar forma al mito, el propio Mechner invirtió gran parte de su tiempo en grabar a su hermano pequeño mientras corría y realizaba todo tipo de acrobacias.

La finalidad de estos ejercicios consistía en proporcionarle al por aquel entonces desconocido desarrollador una serie de directrices que le servirían para animar al protagonista de su futura creación, Prince of Persia.

De todas formas esta no fue ni mucho menos la primera incursión del programador en el mundo de los videojuegos, pues en el lejano año 1.984 concibió para el mítico Apple II el galardonado Karateka, un título que no dejó indiferente a ninguno de sus afortunados usuarios.

Sin embargo, pese a las buenas críticas recibidas, lo cierto es que el juego no aportaba nada con respecto a lo ya conocido, partiendo de su insípido argumento, en el que un aguerrido luchador debía abatir a numerosos adversarios para llegar hasta su prometida, una historia repetida hasta la saciedad tanto en el cine como en el peculiar sector del ocio electrónico.

No obstante, aunque el programa no destacaba por su trama, si resultó un prodigio de la técnica, pues aportaba consigo un realismo a los movimientos del personaje principal digno de mención y unas animaciones majestuosas.

Respecto al hilo argumental, si bien no consiguió sorprender por su historia, si llegaba a entusiasmar con la narrativa, que prescindía de texto alguno para ensalzar las imágenes que servían para ilustrar el suceso de los acontecimientos.

Estas credenciales le valieron para ganarse el favor incondicional de cientos de usuarios que no dudaron en catalogar al programa como una pequeña obra maestra.

Su siguiente gran éxito llegó en el año 1.989, estando claramente influenciado por el cine de los años cincuenta.

Jordan Mechner revolucionó ya por aquel entonces el concepto de videojuego con una historia clásica, de tintes trágicos, donde un malvado visir repite los esquemas que le llevan a raptar a una joven y bella princesa, la prometida del héroe en cuestión.

Sirviéndose de una nueva técnica que hacía posible descomponer una grabación de vídeo en una secuencia de imágenes, consiguió introducir por vez primera el complejo proceso de la rotoscopia en la elaboración de un videojuego.

Esto fue posible gracias a la colaboración incondicional de su hermano menor, que se dejaba grabar mientras corría de un lado para otro y saltaba alegremente.

El resultado: Prince of Persia se convirtió desde el mismo momento de su lanzamiento en todo un clásico y una obra de culto por añadidura, cuyos logros perduran hasta nuestros días.

Y es que ninguno de los jugadores de la época pudieron resistirse a las bondades de su desarrollo, que combinaba unos gráficos sobresalientes con unas animaciones para el protagonista espléndidas, y una dificultad que rozaba lo obsceno basada en el método de ensayo y error.

De hecho, fue tal el prestigio conquistado que ni siquiera las desangeladas continuaciones que le siguieron lograron hacer tambalearse siquiera minimamente al mito.

Por fortuna la prestigiosa compañía Ubisoft retomó el testigo con la gestación del soberbio Prince of Persia: the Sands of Time, devolviéndole una vez más el merecido prestigio a la saga.

No en vano, el Prince of Persia original sigue siendo considerado como uno de los mejores juegos de todos los tiempos, tanto por la prensa especializada como por los aficionados al medio, cuyo triunfo es atribuible al inigualable genio de Jordan Mechner, que diseñó y pogramó el título completamente a solas.

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X.R. se nutre de juegos sobradamente conocidos, pero también de algunos considerados malditos por las habituales asociaciones de bienpensantes, y otros tantos injustamente olvidados. Rebuscamos en el fondo de nuestros archivos para traer aquellos títulos que todo el mundo debería probar, junto a las historias que se cuentan entre susurros en la industria del ocio electrónico. Pasad, pasad... bajo vuestra propia responsabilidad.