JUGADORES ENCALLECIDOS Y TÍTULOS DE DUDOSA DIFICULTAD

Ryu Hoshi Street Fighter Capcom Pixel Art Xtreme Retro Arcade

Los recopilatorios basados en recreativas me causan cierta desazón.

El otro día, exprimiendo uno de tantos en PSP, me sobrevino una terrible revelación: los títulos para soporte doméstico están diseñados para ser acabados tarde o temprano.

Las clásicas coin-op, por contra, están diseñadas para no ser acabadas nunca.

Ejecutando saltos imposibles en Strider, o recibiendo todas las hostias habidas y por haber en Street Fighter, caigo en la cuenta de que, de un tiempo a esta parte, he sido adocenado, aturdido por técnicas simplificadas en exceso, y podría ser vencido sin dificultad por el niño que fui.

Y es que, ¿de qué me sirve invertir cientos de horas en cualquier GTA, si luego no resisto ni cinco míseros minutos con Bionic Commando?.

Lo que resulta evidente es que, durante las últimas décadas, se han producido varias reformulaciones en la dificultad del videojuego medio, y casi siempre bajo el mismo lema: cuanto más tiempo se mantenga al usuario jugando, tanto mejor.

Lo que conlleva suavizar al máximo la curva de aprendizaje, y evitar en la medida de lo posible cualquier tipo de frustración.

Llegados a este punto de la reflexión, no podía faltar alguna teoría conspiradora.

¿Y si proliferan aquellos títulos diseñados para hacernos creer que estamos siendo cada vez mejores jugadores, cuando la triste realidad es que el mismo programa se está adaptando a nuestras torpes manos?.

He fantaseado con esta idea tras profundizar en cuantiosas aventuras de rabiosa actualidad.

¿De verdad he hecho eso?.

¿Cómo he podido llegar tan lejos?.

¿Acaso no será esta máquina la que procura mantenerme satisfecho, ignorando mis propios límites, e incitándome a seguir adelante?.

A imagen y semejanza de aquellos trileros que te dejan ganar un par de partidas, y luego te despluman.

Salvo que, en esta peculiar industria, te despluman primero.

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X.R. se nutre de juegos sobradamente conocidos, pero también de algunos considerados malditos por las habituales asociaciones de bienpensantes, y otros tantos injustamente olvidados. Rebuscamos en el fondo de nuestros archivos para traer aquellos títulos que todo el mundo debería probar, junto a las historias que se cuentan entre susurros en la industria del ocio electrónico. Pasad, pasad... bajo vuestra propia responsabilidad.