JUGANDO CON… ¿¡LA ORINA!?

SEGA, en su búsqueda infatigable de nuevos mercados, ha tenido la curiosa iniciativa de instalar unos peculiares dispositivos electrónicos en los urinarios públicos japoneses.
Dichas máquinas han sido bautizadas con un sonoro nombre que deja bien poco a la imaginación, Toylet nada menos, y su mayor atractivo consiste en que, dependiendo de la cantidad e intensidad de flujo derramado, se obtiene una mayor puntuación.
En total, los usuarios nipones podrán disfrutar de hasta cuatro minijuegos bien diferenciados entre sí.
A saber.

Graffiti Eraser: para ir entrando en calor, nada mejor que eliminar aquellas molestas pintadas que afean las distintas fachadas de una ciudad, con vuestra peculiar manguera del amor.
En algunos sitios esta práctica bien podría considerarse como vandalismo, pero los chicos de SEGA sabrán…

Manneken Pis: el infante de la imagen será el encargado de medir vuestra cantidad de orina.
Ver para creer.

Milk from Nose: en este singular título, vuestro cometido consistirá en derrotar al consabido rival durante un encarnizado combate de sumo nasal.
Ahí es nada.

The North Wind and Her: para concluir, la compañía nipona nos propone una cuestionable práctica de levantar las faldas a inocentes féminas, mediante el impulso de vuestros propios fluidos.
Sin comentarios al respecto.

Huelga decir que difícilmente llegaremos a ver estos utensilios por aquí, en tanto causan furor en el mercado japonés.
Con todo, no deja de ser una modesta reinterpretación de lo que se supone es un videojuego, destinada para algunos de los momentos que requieren de mayor soledad y concentración en nuestro día a día.

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Xtremeretro

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X.R. se nutre de juegos sobradamente conocidos, pero también de algunos considerados malditos por las habituales asociaciones de bienpensantes, y otros tantos injustamente olvidados. Rebuscamos en el fondo de nuestros archivos para traer aquellos títulos que todo el mundo debería probar, junto a las historias que se cuentan entre susurros en la industria del ocio electrónico. Pasad, pasad... bajo vuestra propia responsabilidad.