KEN MASTERS, SINÓNIMO DE DELINCUENCIA JUVENIL

O por lo menos, así lo asegura un presunto estudio originado en la centenaria universidad de Sebastopol, creada desde hace unas tres semanas aproximadamente, en la que pretenden encontrar pautas de conductas retrospectivas.
Para tal fin han centrado sus miras en los seguidores incondicionales de la saga de lucha por excelencia, y las conclusiones extraídas no podrían resultar más interesantes, pues quiso la casualidad o el destino que 9 de cada 10 jugadores adictos a Ken – según dicen, el luchador macarra – lleven una vida poco ejemplar.
Partiendo de dicha premisa, fijaron su atención en aquellos aficionados nacidos en la década de los ochenta, que a tenor de los resultados, pasaron de abusar del hadoken al bullyng, y de ahí a infringir la ley de forma reiterada.
Pero no desesperéis, porque las interpretaciones de este prestigioso estudio van mucho más allá:
si atendemos a sus coherentes argumentos, los asiduos a Ryu se habituaron a la ingesta de alcohol durante la jornada laboral, y a caminar descalzos por vías públicas.
En cambio, aquellos que optaron por Ed. Honda se convirtieron con el paso del tiempo en una suerte de frikis; un término empleado aquí en sentido peyorativo.
Respecto a los restantes luchadores callejeros, los simpatizantes de Blanka mantienen intacta su virginidad, pese a los años transcurridos; con Guile en cambio pasaron a convertirse en puteros profesionales, y el porcentaje de homosexuales se perfila extremadamente alto en el caso de Zanguief.
Como veis, unas conclusiones perfectamente lógicas y razonables, que identifican a Ken como el origen de todo mal mundano.

Poco menos que el Anticristo de los videojuegos.

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