KID DRACULA

La combinación única de personajes superdeformed con la saga Castlevania dio un paso adelante para consolidarse, si cabe, con un spin-off tanto o más recomendable que el episodio original.

Este cambio se deja sentir en la ambientación y guión del juego donde, a pesar de los entrañables protagonistas, viviremos una trama relativamente compleja.

Poder ver rostros tan conocidos como el de Frankenstein, escuchar memorables melodías y recorrer los parajes que ya hemos transitado en diferentes entregas se antoja casi tan mágico como la propia aventura.

Todo ello engalanado por una calidad soberbia, hasta el punto de que resulta, cuanto menos, sorprendente comprobar cómo algunos enemigos lucen un aspecto equiparable a las restantes entregas de 32 bits.

Los combates son una de las piedras angulares de Kid Dracula – conocido en su país de origen con el rimbombante nombre de Akumajō Special: Boku Dracula-kun; algo así como Demon Castle Special: Kid Dracula – y se benefician con la introducción de nuevos movimientos.

Amén de los consabidos cambios en la forma de ataque, el protagonista podrá realizar toda suerte de magias e incluso incurrir en diversas transformaciones de manera intuitiva, convocar a otros seres para que le ayuden, y efectuar determinadas acciones especiales.

Si bien es justo reconocer que su evolución será gradual, y todas las habilidades se adquieren, como cabía esperar, de forma progresiva, favoreciendo así a los principiantes, pero también a los usuarios más experimentados en la longeva saga vampírica de Konami.

Todas estas posibilidades añaden grandes dosis de espectacularidad durante el transcurso de la partida, incorporando movimientos sólo factibles a partir de ciertos momentos.

En esta ocasión, el malo de turno es el pérfido Galamoth, que a buen seguro recordarán los aficionados al Symphony of the Night o Aria of Sorrow, y amenazó por vez primera la integridad de este joven inmortal; del que se ha llegado a sugerir que, en realidad, es el mismísimo Alucard durante su más tierna infancia.

Desbaratar sus planes será, por tanto, la misión del improvisado héroe.

Sobra decir que el título está repleto de cameos a los monstruos más clásicos de la franquicia, desde los habituales zombies, brujitas, pasando por otros menos conocidos, tales como aquellas funestas armaduras.

En síntesis, este spin-off alcanza unas cotas de calidad dignas de las mejores producciones de su tiempo, ofreciendo un desarrollo intenso atestado de momentos memorables, y un universo rico y muy variado por explorar.

Son escasas horas de juego que, no obstante, recordaréis por siempre como una de las experiencias más gratificantes en NES y Game Boy.

Lo que no es decir poco precisamente…


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X.R. se nutre de juegos sobradamente conocidos, pero también de algunos considerados malditos por las habituales asociaciones de bienpensantes, y otros tantos injustamente olvidados. Rebuscamos en el fondo de nuestros archivos para traer aquellos títulos que todo el mundo debería probar, junto a las historias que se cuentan entre susurros en la industria del ocio electrónico. Pasad, pasad... bajo vuestra propia responsabilidad.