KING OF THE MONSTERS


De todos es sabido que la imaginación de los atareados programadores japoneses es como un caballo desbocado al que una vez se le da rienda suelta resulta difícil detener.

Desde la época en que el célebre Godzilla causaba furor en la pequeña y gran pantalla, gracias en parte al talento innato del aclamado director Inoshiro Honda, los monstruos de colosales dimensiones han sido unos de los personajes de ficción más queridos en la cultura popular japonesa.
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Dicho esto, y en el improbable caso de que algún lector haya sido ajeno a esta tendencia cinematográfica más propia de los años sesenta y setenta, es preciso matizar que aquel colosal lagarto resultó una mera víctima surgida de una explosión nuclear, que con su naturaleza agresiva adquirió la nada saludable afición de destrozar ciudades de diversa índole habitadas por pacíficos ciudadanos nipones.

Para la ocasión seis de estas poco amigables criaturas – cuatro si nos referimos a las mermadas conversiones de Super Nintendo y Mega Drive – han llegado a la Tierra sin que se aclare el cómo ni el por qué, si bien estos detalles carecen de un mayor interés, pues poco importan los orígenes de cada uno si tenemos en consideración que el mayor atractivo del argumento radica en la marcada rivalidad existente entre los diferentes engendros.

Dado que la raza humana parece haber aceptado con resignación su infortunio sin presentar siquiera batalla, tan sólo resta la incógnita de cual de estos agresivos alienigenas impondrá su ley y dominio, mediante el uso de la fuerza bruta claro está.

En vista del desastre que se cierne sobre el planeta y su desafortunada población, pocas más alternativas os quedan salvo la de encender vuestra consola – ya sea la Neo Geo, Mega Drive o Super Nintendo – y tratar de que, a modo de consuelo, se alce con la victoria aquel que goce de vuestra mayor simpatía.

Y de este modo podréis participar de un colosal espectáculo con no pocos elementos en común con el denominado pressing catch, con la salvedad de que los contendientes pasan aquí por ser impresionantes seres que recuerdan poderosamente al anteriormente citado Godzilla, Ultraman e incluso King Kong, entre otros.

Una vez seleccionado el correspondiente monstruo vuestra mayor preocupación consistirá en abatir al resto de contrincantes mediante unos argumentos que podríamos tildar de poco razonables, a través de una serie de escenarios basados en distintas ciudades de origen japonés.

Superadas todas estas adversidades, aún será preciso volver a enfrentarse contra el mismo elenco de personajes disponible, duplicando por tanto la duración de la partida y, muy significativamente, la dificultad.

Huelga decir que para los sufridos residentes de las urbes la tragedia está servida, pues en vuestro cometido de bestia imparable deberéis portar la destrucción a vuestro paso arrojando si es preciso barcos, camiones, tanques y en términos generales cualquier elemento que pueda resultar contundente para asestar un demoledor golpe al improvisado rival.

Y para completar la oferta los programadores tuvieron a bien incluir una más que satisfactoria modalidad a dos jugadores, con la que la devastación está garantizada.

A fin de cuentas, esta es la esencia del programa.

RESUMIENDO

Gráficamente este arcade de lucha luce a un nivel más que aceptable, aunque las explosiones que tienen lugar tanto en Super Nintendo como en Mega Drive dejan bastante que desear, al tiempo que los decorados pierden gran parte del encanto que caracterizó al original.

Versión de Neo Geo


……………………………..Versión de Super Nintendo

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Versión de Mega Drive


El apartado sonoro, sin resultar un desecho de virtudes, cumple su cometido con holgura, presentando algunas melodías realmente pegadizas y otras que pecan de repetitivas en el mejor de los casos.
Se echan en falta eso si algunos sonidos más guturales para acompañar los enfrentamientos que tienen lugar entre las diferentes bestias.


Tristemente la jugabilidad dilapida sin mayor dilación al resto de apartados, pues el control resulta claramente mejorable, y el hecho de contar con un plantel de personajes tan reducido no ayuda a mejorar esta situación.
Una verdadera lástima, pues en caso de haber solventado este pequeño detalle el título podía haber apuntado mucho más alto.
Con todo, si sois aficionados a los juegos o largometrajes de esta temática, King of the Monsters sabrá satisfacer todas vuestras necesidades, pese a la escasez de luchadores y a su dificultoso manejo.

En síntesis…

Cuando en un título de lucha falla la jugabilidad, el resto de apartados caen ahogados bajo su propio peso.


Por descontado, aquí los golpes más directos se ejecutan sin complicación alguna, y los ataques especiales no son una excepción a esta norma.


No obstante, este no es un denominador común que pueda aplicarse al resto de llaves disponibles, pues transmiten esa desagradable sensación de que se ejecutan de forma aleatoria; con el añadido de que los oponentes tienden a repetirse durante una misma partida, lo que acrecenta la idea de que la monotonía se cierne sobre el cartucho.
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Pese a estos pequeños inconvenientes, la alternativa de controlar a descomunales monstruos que se enfrentan en pobladas ciudades sigue siendo tan atractiva e interesante como lo era en el año de su estreno, concretamente en el 1.991.

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X.R. se nutre de juegos sobradamente conocidos, pero también de algunos considerados malditos por las habituales asociaciones de bienpensantes, y otros tantos injustamente olvidados. Rebuscamos en el fondo de nuestros archivos para traer aquellos títulos que todo el mundo debería probar, junto a las historias que se cuentan entre susurros en la industria del ocio electrónico. Pasad, pasad... bajo vuestra propia responsabilidad.