KIRBY’S DREAM LAND, ASÍ NACIÓ LA LEYENDA ROSA

Un juego que cualquiera pudiera disfrutar.

Ésa fue la simple premisa con la que Nintendo y HAL Laboratory empezaron a gestar a uno de los personajes más prolíficos de la historia del videojuego: el “tragón” Kirby.

De forma interna, Nintendo aceptaba diseños e ideas tanto para el juego como el personaje.

Así fue como el aún principiante Masahiro Sakurai, con apenas veinte años, decidió probar suerte y presentar su diseño.

Tal y como confesó en alguna entrevista posterior, quiso crear una mascota “mona” que todo el mundo amara.

Satoru Iwata, pieza clave de HAL Studio, sentenció que, dándole una forma redondeada y simple, se facilitaba que los fans la pudieran dibujar en cualquier parte…

Su primer juego, Kirby’s Dream Land, se diseñó para Game Boy, la consola portátil monocroma de Nintendo.

Durante el desarrollo, todo el equipo pensaba que Kirby era blanco o, dado su parecido con otras mascotas como Pac-Man, de color amarillo.

Pero lo cierto es que Sakurai tenía claro que debía ser rosa desde el mismo día de su nacimiento, porque lo sentía “fresco”, algo que quedó fijado a fuego al preparar los primeros materiales promocionales.

FORJANDO EL MITO

Cada miembro de HAL aportó su propia visión de cómo debería actuar Kirby.

En busca de la sencillez deseada, Sakurai imaginó que Kirby podría interactuar con los enemigos como si fueran una pelota de fútbol, pudiendo golpearlos con el pie, la cabeza, etcétera.

Al poner en común sus ideas con otros miembros de HAL, se decidió que, dada su forma esférica, podría hincharse para volar, lo que derivó en que también debería ser capaz de meterse enemigos en la boca y, por extensión, lanzarlos.

Durante todo el proceso de creación, tanto del personaje como de las mecánicas de juego o los propios escenarios – que siguen estando considerados como algunos de los mejores vistos en Game Boy -, el protagonista tenía otro nombre muy distinto: Twinkle Popo.

A Nintendo no le convencía demasiado el nombre y, como quería que también fuera atractivo para el público americano – en especial los niños -, se preguntó a la filial americana, que mandó de vuelta algunas sugerencias, como Gasper o Kirby.

Este último fue el que más gustó al equipo, aunque no se sabe a ciencia cierta si la sugerencia fue eso o un pequeño homenaje al abogado que salvó a Nintendo en los tribunales.

El plataformero debut de Kirby, con Dream Land, fue un éxito internacional que catapultó a la mascota, sobre todo en Japón y EE.UU.

Claro que también recibió sus críticas, como que era demasiado corto y fácil; algo que solucionaron con sus posteriores aventuras, con las que la leyenda del personaje ha seguido creciendo a lo largo y ancho de todo tipo de géneros.

EL MUNDO DE LA DIVERSIÓN

Los gráficos de Kirby son de lo más simpático y divertido que hemos visto nunca en una Game Boy“.

Con este hermoso sumario, se resumía una de las muchas bondades del juego que nos conquistó en GB: era un cartucho que derrochaba simpatía y lucía muy, muy bien en la portátil.

Se destacaban aspectos como los escenarios, las animaciones, los bailes de Kirby… aunque otros, como su excesiva sencillez o su duración, se obviaron entre el gran público.

Defectos que no debieron pesar mucho cuando, un cuarto de siglo después, Kirby sigue más vivo que nunca.

PERO… ¿ERA ROSA O NO?

En 1.992, el mundo no estaba ni tan globalizado ni tan conectado como ahora.

Cada mercado trataba los juegos de forma distinta.

En origen, Kirby era un personaje rosa – como se aprecia en la carátula original nipona -, pero su vivo colorido se quedó por el camino al saltar a Occidente, quizá por las connotaciones del color.

Tanto aquí como en EE.UU. vimos la caja con el inusual Kirby albino.

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