KISS: PSYCHO CIRCUS – THE NIGHTMARE CHILD

Dreamcast tuvo un catálogo sobresalientle, en muchos casos inolvidable y adelantado a su tiempo, aunque tampoco se libró de sus miserias.

Y en el terreno de los shooters, no faltaron las tristezas…

Sí, en 2.000, llegó el excelso Quake III Arena, con sus modos online funcionando a gran nivel para la época, en 2.001, llegó uno de los mayores bodrios del género: Kiss Psycho Circus; una especie de mezcla cutre y desganada entre el mencionado Quake y el clásico Gauntlet.

Un FPS que intentaba recrear el universo del mediocre cómic Kiss Psycho Circus de Todd McFarlane, inspirado, a su vez, en el single homónimo de la banda Kiss.

Y, como podéis imaginar, el desastre estaba servido…

La presencia de los integrandes de Kiss, como el de su música, estaba reducido a la mínima expresión, quizá por el tema de licencias o por inutilidad, como demuestra el recorte de muchas funciones respecto a la versión de PC: no era compatible con ratón y teclado, no tenía ningún tipo de modo multijugador

A la hora de jugar, la vena Gauntlet asomaba con las riadas de 20-30 enemigos que poblaban la pantalla a la vez – poco variados y con nula IA -, de unos nidos que había que destruir.

Pasada la sorpresa inicial, pronto se hacía repetitivo, tanto en desarrollo como en variedad de enemigos o desafíos.

Era un juego vacío, que ni siquiera lograba enganchar visualmente; una “payasada”, vamos.

¿POR QUÉ NO CONSEGUIMOS OLVIDARLO?

Porque, pocos meses antes, había llegado Quake III Arena y, como shooter, en Dreamcast fue impresionante – de hecho, las notas no bajaron del 9 -.

Por eso, cuando llegó Kiss Psycho Circus, fue casi como volver una generación atrás: nada de online, nada de ratón ni de teclado, nada de diversión pasados los diez primeros minutos…

En fin, nada de nada.

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