KNUCKLES CHAOTIX

Con el paso del tiempo la franquicia de Sonic comenzó a presentar claros síntomas de rutina, pues repetía la misma mecánica y circunstancias con relativa frecuencia, evidenciando que era precisa la introducción de pequeños cambios que afianzasen una evolución dentro de la saga.

Bajo esta premisa SEGA llegó a la conclusión de que resultaba insuficiente mejorar el apartado gráfico o limitarse a introducir llamativas fases de bonus, pues consideraba preciso renovar el espíritu que caracterizaba a la consagrada línea de juegos protagonizados por el veloz erizo azulado.

Y de este modo fue concebido Knuckles Chaotix para el malogrado 32X, respetando la estética reinante en los anteriores cartuchos de Mega Drive con las consabidas novedades que afectaban al apartado jugable, comenzando por la disposición de los niveles.

Para la ocasión el título disponía de cinco largas fases, cada una de ellas compuesta por diferentes escenarios que se iban sucediendo de forma aleatoria, eliminando por tanto el orden coherente visto en el resto de entregas disponibles.

De modo que una vez finalizada con éxito alguna de las pantallas, el usuario accede a una suerte de ruleta que seleccionará al azar la siguiente zona que será preciso afrontar, y así sucesivamente; por lo que si la suerte os sentencia a repetir un mismo nivel, lo haréis en una fase completamente distinta de la anterior.

Respecto al diseño de los escenarios se adapta con soltura a este singular sistema de selección de fase, donde las múltiples trampas, los entornos laberínticos y el implacable cronómetro se convertirán en vuestros peores enemigos, a falta de un mayor número de badnicks que sortear.

Para complicar – o enriquecer, según se mire – el avance, será preciso además combinar las capacidades de dos personajes de forma simultánea que estarán unidos mediante brillantes anillos dorados tan habituales en el universo de Sonic, siendo esta con toda probabilidad la mayor innovación que aporta este notable programa a la franquicia, junto con el peculiar sistema de selección de fase.

Por fortuna no habrá restricciones a la hora de escoger un personaje principal y otro secundario, pudiendo realizar distintas combinaciones que permitan facilitar o bien entorpecer el avance, dependiendo de las habilidades intrínsecas de la pareja elegida, con las evidentes posibilidades que se derivan de ello.

Y para completar la oferta, el título brinda la posibilidad de guardar un total de cuatro partidas diferentes gracias a la batería que lleva incorporada; una cifra más que satisfactoria, aunque claramente inferior a la ya vista en el pasado Sonic 3.

RESUMIENDO

Gráficamente el título cumple su cometido con creces, presentando un acabado evolucionado con respecto a las diferentes entregas desarrolladas para Mega Drive.
A destacar el gran colorido y los efectos de zoom que evidenciaban la superioridad técnica del 32X, aunque no exprimían sus capacidades en absoluto.

En lo que se refiere al apartado sonoro ofrece melodías pegadizas y de una notable calidad, justo lo que se espera de un título perteneciente a la saga Sonic.
Los efectos por su parte resultan demasiado continuistas con respecto a los cartuchos de 16 bits.

A nivel jugable esta entrega supone un punto y aparte.
Huelga decir que el control de los dos personajes simultáneos puede resultar complicado en los primeros compases de la aventura, aunque una vez superadas las dificultades iniciales abre un amplio abanico de posibilidades que de otro modo no tendrían cabida.

En síntesis…

Con este cartucho SEGA consiguió dotar de un nuevo aspecto a una de sus franquicias más queridas, aunque la exclusión del célebre erizo azulado en un título que resulta una clara continuación de sus anteriores aventuras se antoja un tanto radical.

No obstante presenta las suficientes innovaciones como para contentar a los más acérrimos seguidores pero respetando a su vez la esencia de los clásicos, tal como dictan los cánones.

Un título en definitiva bien resuelto, lo suficientemente original y divertido como para sorprender a los amantes de las plataformas más tradicionales, pese a la evidente escasez de enemigos y un control ligeramente más complicado de lo habitual.

En cualquier caso resulta de agradecer que la compañía nipona respetase el frecuente sistema de las 2D aunque los juegos poligonales ya se estaban imponiendo de forma progresiva con representantes del calibre de Virtua Fighter o Virtua Racing, que tan buen resultado dieron en la plataforma.

Y es que los seguidores de Sonic encontrarán aquí todos los valores que encumbraron en la década de los noventa a la saga hacia el olimpo de los videojuegos, con el añadido de nuevos personajes y situaciones algo dispares, engalanado además por un entorno diferente del original; si bien no es menos cierto que una plataforma como el 32X precisaba de una aventura más impactante que la que aquí protagonizaba el valiente equidna rojizo.

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