KONAMI, ECOS DE UN PASADO MEJOR (PARTE 1)

Videojuegos, trading cards, bandas sonoras, tragaperras, máquinas de fitness… todo vale para el gigante nipón.

Todo comenzó en 1.969, cuando Kagemasa Kozuki, actual presidente de Konami, fundó Leijac, una empresa de alquiler y reparación de jukebox en ToyonakaOsaka -.

El siguiente paso fue introducirse en el mercado de las máquinas recreativas, pachinko y similares, para lo cual se fundó Konami Industry Co. Ltd., en 1.973.

El nuevo nombre, Konami, estaba formado por las sílabas y las primeras letras de los apellidos del fundador y sus tres socios.

Kozuki, un enamorado de Pong, decidió probar suerte en el mercado local del sector del videojuego con Maze – 1.974 -, una primitiva recreativa a la que siguieron Block Game, Block Invader y Space Ship.

Pero llegó 1.978 y Space Invaders, de Taito, conmocionó el panorama lúdico.

SCRAMBLE Y FROGGER: KONAMI DESPEGA

Kozuki compró un Space Invaders, realizó ingeniería inversa y, en 1.979, aparecieron tres títulos de Konami: Space King, su secuela – clones del shooter de Taito – y Space War, un innovador arcade para dos jugadores.

Mientras Kozuki buscaba nuevos mercados y expansión internacional, el departamento de I+D se puso manos a la obra para crear una nueva y potente placa.

Dicho hardware fue bautizado como Scramble, en honor al futuro videojuego que no pudo recrearse en la placa anterior por limitaciones técnicas.

En esos días se firmaron acuerdos con Stern, para distribución en EE.UU., y con SEGA, para Japón.

El éxito de Scramble y su secuela Super Cobra, Amidar o Video Hustler, fue incluso superado por Frogger.

Pero el reconocimiento popular se lo llevaron Stern y SEGA, eclipsando a Konami, así que se creó el logotipo de la compañía y se establecieron oficinas en EE.UU.

Continuaron los éxitos con Time Pilot, Gyruss y Tack & Field.

En 1.983, comenzó a producir software para MSX y, dos años después, para Famicom.

Títulos como Gradius, Salamander, Green Beret, Contra, un tal Metal Gear o TMNT expandieron la grandeza de Konami.

En los 90, la compañía publicó juegos para PC Engine y Mega Drive, y rubricó un ciclo 1.991-93 de ensueño en Super Nintendo.

Un año más tarde pisó el territorio PlayStation, donde alcanzó la gloria con Castlevania: Symphony of the Night, Metal Gear Solid y Silent Hill.

Bemani, el sello musical, nació en 1.997 y el negocio de las trading cards se inició en 1.998 con Yu-Gi-Oh!.

El nuevo siglo comenzó fuerte: Konami seguía produciendo juegos a buen ritmo, mientras desarrollaba el mercado de las tragaperras o el equipamiento deportivo para sus gimnasios, hasta llegar a un último lustro que ha estado centrado en Snake, la saga PES y los Castlevania de MercurySteam.

HIDEO KOJIMA, MUCHO MÁS QUE METAL GEAR

Desde su llegada en 1.986, toda su vida ha estado ligada a Konami, hasta finales de 2.015, cuando anunció que Kojima Productions se convertía en estudio independiente.

Ha intervenido en todas las entregas de Metal Gear, un total de 31, pero además, es “culpable” de participar en el clásico Penguin Adventure y de maravillas como Snatcher o Policenauts, los Zone of the Enders, la saga Boktai, tres “visual novel” de la serie Tokimeki Memorial, el cancelado Silent Hils

TÍTULOS Y SAGAS POPULARES

El primer juego de la compañía fue Maze, una primitiva recreativa de 1.974.

Desde entonces, no ha parado de regalarnos clásicos.

Amidar, Frogger, Scramble, Gyruss, Green Beret, Yie Ar Kung-Fu, Track & Field, Time Pilot, Gradius, Salamander, Contra y otras sagas como Castlevania, Parodius, el compendio Bemani, Silent Hill o PES, por citar algunos.

En la siguiente parte del reportaje, seguiremos recordando varias de sus sagas legendarias en mayor profundidad.

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...
Xtremeretro

About Xtremeretro

X.R. se nutre de juegos sobradamente conocidos, pero también de algunos considerados malditos por las habituales asociaciones de bienpensantes, y otros tantos injustamente olvidados. Rebuscamos en el fondo de nuestros archivos para traer aquellos títulos que todo el mundo debería probar, junto a las historias que se cuentan entre susurros en la industria del ocio electrónico. Pasad, pasad... bajo vuestra propia responsabilidad.