LA CULTURA ARCADE EN JAPÓN

En Occidente, la cultura arcade está de capa caída, pero, ¿por qué sobrevive en Japón?.

Nada como un pequeño vistazo a los salones recreativos nipones para comprender cómo funcionan.

Se suelen dividir en varias zonas: una para niños, otra para adolescentes o veinteañeros y, por último, la zona de apuestas o tragaperras.

AMPLIO RANGO DE PÚBLICOS

Los arcades más exóticos entre los más pequeños son los relacionados con cartas o algún tipo de merchandising extremo que les ayude a mejorar en el juego y que, a la vez, sirva de juguete de vuelta a casa, algo de lo que puedan fardar en el patio del colegio.

Los mayores estandartes actuales de estos arcades son Pokémon y Yokai Watch.

Particularmente me atrae más el de Pokémon, porque consigues una especie de “lamincards” de plástico con una pegatina del Pokémon capturado.

Las adolescentes, por su parte, parecen gastarse más la paga en las típicas “máquinas de gancho”, ya que la inmensa mayoría adora los peluches.

Las que no están interesadas en los peluches dedican más tiempo a los arcades musicales, como MaiMai, Taiko o Project Diva.

En cuanto a los chicos, parecen preferir pasar el rato con las consolas, pero también puedes encontrarlos en los salones, principalmente en los arcades de estilo Gundam o con juegos de lucha tradicionales; aunque también existen “máquinas de gancho” para otakus.

Normalmente, hay una vitrina junto a estas máquinas repleta de figuras relacionadas con el manganime o los videojuegos.

El cliente puede escoger las figuras que desee y el staff las coloca dentro de la máquina, para que el jugador en cuestión intente atrapar su ansiado muñeco.

Y, respecto a los que superan la treintena, prefieren los simuladores de apuestas: carreras de caballos, mahjong, tragaperras, pachinko, etcétera.

EN HORAS BAJAS

Las razones para el declive de la cultura arcade en Occidente pueden ser muchas, como que las diferencias tecnológicas entre lo que podemos disfrutar en casa y en el salón han menguado considerablemente.

Antes, el cooperativo solía ser uno de los reclamos, desde los tiempos de Double Dragon a recreativas más recordadas como Metal Slug, Time Crisis, The House of the Dead

Ahora, en el País del Sol Naciente, muchas recreativas plantean experiencias individuales y personales.

Con suerte, encontrarás un sistema de ranking que la mayoría ignora.

También existen salones con una escena más competitiva, centrados en los juegos de lucha y ritmo.

Pero la mayoría de máquinas no permiten cooperativo y muchas se basan en el modelo del merchandising.

Desgraciadamente, incluso en Japón, la cultura arcade está en horas bajas.

Según Finantial Times, a mediados de los 80, había casi 45.000 salones recreativos en Japón, y hoy la cantidad no llega a 5.000.

Las únicas máquinas capaces de atraer grupos son las de pachinko, las “máquinas de gancho” y las que están destinadas a los niños.

Es una pena que ninguna de estas encaje, precisamente, con lo que buscamos los “jugones”…. pero he de admitir que algunas para niños no están nada mal.

De todas formas, aún hay suficiente gente en Japón que vive la cultura arcade.

Después de todo, hay infinidad de experiencias que sólo puedes vivir en estos locales, y el simple hecho de estar cerca de otra gente que también comparte tus gustos, aunque no intercambies ni una palabra con ellos, te hace sentir seguro, casi como en casa.

Hace que no estés solo.

Acudir a estos lugares es una forma sencilla de romper el hielo para los japoneses, a los que les cuesta hacer amigos, y así relacionarse con aquellos con los que comparten gustos.

A decir verdad, en esto tampoco nos diferenciamos demasiado.

Por eso, estos lugares son un lugar fantástico donde conocer gente.

Yo mismo hice algunos de mis grandes amigos en antiguos salones recreativos, hoy reconvertidos en sucursales bancarias que siempre maldigo al pasar.

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