LA FILOSOFÍA DE XTREME RETRO

Basta con echar un vistazo al contenido de cualquier revista o página web para ver con una claridad cristalina que las actuales generaciones de videojuegos están fundamentadas en el exceso.

Personajes enormes interactuando en escenarios prácticamente vivientes, con gráficos tan realistas y sobredimensionados que la importancia de otros elementos, a priori tanto o más necesarios, queda difuminada.

No faltan aquellos títulos en los que cobra especial protagonismo el armamento pesado, llevado a las últimas consecuencias, o en la misma línea, el disparatado y excesivo arsenal desprovisto de humor pero envuelto con una amable estética cartoon.

Las tecnologías más modernas permiten lograr como nunca antes un equilibrio perfecto entre el naturalismo y la violencia apabullante y competitiva, y raro es el juego que no participa de esta dinámica excesiva.

Casi todo parece grande, incluso monstruoso pero, de algún modo, carente de alma.

Por eso en Xtreme Retro disfrutamos también con los juegos más pequeños y modestos.

Nos gustan las portátiles, los títulos antiguos sin demasiadas complicaciones, los estudios independientes y las buenas ideas que dan pie a creaciones concisas y brillantes, no a mastodontes insensibles.

Y también gustamos de las explosiones sensoriales que nos anestesian durante semanas.

Sin olvidar aquella reciente tendencia de juegos que se limitan a una sucesión enloquecida de final bosses.

Nos encanta que las nuevas generaciones demuestren por qué lo son.

La pregunta es: ¿habrá alguna manera de alternar en el mercado con justicia las sensaciones extremas con los juegos más modestos?.

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About Xtremeretro

X.R. se nutre de juegos sobradamente conocidos, pero también de algunos considerados malditos por las habituales asociaciones de bienpensantes, y otros tantos injustamente olvidados. Rebuscamos en el fondo de nuestros archivos para traer aquellos títulos que todo el mundo debería probar, junto a las historias que se cuentan entre susurros en la industria del ocio electrónico. Pasad, pasad... bajo vuestra propia responsabilidad.