LA GRAN CAVERNA, UN SUEÑO HECHO REALIDAD

Viendo pasar algunos de los mejores años de mi juventud, me sentaba frente al ordenador rodeado de buenos amigos, para recrearnos en aquellas añejas aventuras conversacionales.

Muchos de ellos las han olvidado ya, así que hoy me toca a mi acomodarme junto al teclado de nuevo, para rendirle un merecido homenaje a dichos programas y las personas que los hicieron posibles.

El género de las aventuras para ordenador ya no es, ni de lejos, lo que era.

La gente joven prefiere arcades de conducción o shooters en primera persona, y las otrora populares aventuras gráficas y, en mayor medida, conversacionales, pertenecen ahora a una serie de juegos fantasma, desmantelados y ensombrecidos por incontables años de olvido.

Por fortuna, profesionales tan queridos y admirados como el maestro Andrés Samudio se esfuerzan por mantener a flote su recuerdo; y entonces, por un breve instante, aquellos juegos recobran la gloria de antaño, cuando eran un referente ineludible para todo hijo de vecino, y en sus tramas se tejían en voz baja maledicencias y conspiraciones de todo tipo y pelaje.

Cuando un servidor acechaba los primeros amores de su vida, todavía podía maravillarse con aquellos graves individuos que acicateaban nuestra curiosidad y sana inventiva, pero tristemente han sido relegados al olvido.

Mal nos pese, salvo por excelsas iniciativas como esta de aquí, ninguno de esos relatos son posibles ya.

Pero a partir de cierta edad uno los recuerda con añoranza, tal como nos demuestra el insigne Andrés Samudio con La Gran Caverna, empeñado en reconstruir, como un minucioso arqueólogo, sensaciones y personajes a partir de pequeños detalles que dan forma a una gran novela.

Entonces, si te esfuerzas, puedes volver a pasear firme y arrogante entre sus páginas, como si no existieran las palabras del tiempo y el olvido, atravesando un mar de esperanzas.

Y si descuidas las canas que peinas, reconocerás al niño que una vez fuiste, y que hoy raramente te resulta familiar.

Sabes que un día volverás en busca de todo eso, y en su lugar encontrarás otros proyectos insípidos que poco o nada enriquecen el pensamiento y el alma.

Por ello, cada vez que tropiezas con iniciativas tan agradecidas como las que se trae entre manos el fundador de Aventuras AD, vives otra prórroga frente al tiempo y al olvido.

Eres consciente de que las cosas tarde o temprano se marcharán para no volver, pues es ley de vida; y al cabo uno mismo termina yéndose con ellas, como no podía ser de otro modo.

Lo realmente triste sería no darse cuenta de que se van, hasta que un día vuelves la vista atrás y compruebas que se han perdido para siempre.

Razón de más para dejarse llevar, empaparse de nostalgia nuevamente, y apostar por la tentadora novela basada en La Aventura Original.

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Xtremeretro

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X.R. se nutre de juegos sobradamente conocidos, pero también de algunos considerados malditos por las habituales asociaciones de bienpensantes, y otros tantos injustamente olvidados. Rebuscamos en el fondo de nuestros archivos para traer aquellos títulos que todo el mundo debería probar, junto a las historias que se cuentan entre susurros en la industria del ocio electrónico. Pasad, pasad... bajo vuestra propia responsabilidad.