LA HISTORIA DE LOS JUEGOS DE CARRERAS, PARTE 5

LA PROLIFERACIÓN DEL GÉNERO Y SATURACIÓN DEL MERCADO
Hasta la llegada del mítico Road Rash de Electronic Arts para Mega Drive, el mejor juego de carreras disponible para dicha consola era la adaptación de otro notable título de recreativa, Super Monaco GP, desarrollado por la propia SEGA.

Road Rash trajo consigo un soplo de aire fresco al desarrollo del género, que por aquel entonces estaba basado en sprites y pantallas de scroll.

Para la ocasión no bastaba con ser el más veloz, sino que era preciso luchar – literalmente – contra el resto de participantes para alzarse con la deseada primera posición.

Y aquí la estrategia cobraba un especial protagonismo, dado que al usuario se le permitía adquirir mejores motos o bien armas más contundentes.

A día de hoy tanto las coinops como los sistemas de entretenimiento doméstico están saturados de juegos de carreras.

No obstante, este hecho resultó muy positivo en la etapa de los 32 bits, especialmente si nos referimos a la gris de Sony.

Por esas fechas las compañías desarrolladoras ya mostraban cierta tendencia a experimentar con los motores de conducción básicos.

Sirvan a modo de ejemplo Twisted Metal y su continuación directa, que permitían controlar diferentes vehículos dotados de un arsenal digno de mención y poseedores además de diferenciadas características de manejo.

Y en caso de disponer de un amigo con el que compartir la partida, también era posible enfrentarse en cruentas batallas de pantalla completa que rivalizaban con el mismísimo Doom en cuanto a emoción se refiere.

Para hacer un análisis retrospectivo de los primeros juegos de conducción disponibles en PlayStation sería necesario recordar al singular F1, que hizo las delicias de infinidad de seguidores en todo el mundo.

En parte debido a que era una de las experiencias de conducción más satisfactorias a excepción de la que podría ocasionar pilotar un auténtico vehículo de Fórmula 1, sin olvidar que no hacía necesario desembolsar unas 20.000 pesetas de la época para conseguir un PC medianamente correcto con el que poder jugar al F1 Grand Prix 2.

E incluso pese a la más que correcta conversión de Sega Rally para Saturn, la rudimentaria adaptación de Daytona Usa para esa máquina evidenció que PlayStation había conseguido una gran ventaja desde sus inicios en el género de las carreras, que años más tarde se vio acrecentada con lanzamientos como el de Gran Turismo.

Así pues, a mediados de los noventa la lógica elección de cualquier aficionado a este tipo de programas pasaba por PlayStation.
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X.R. se nutre de juegos sobradamente conocidos, pero también de algunos considerados malditos por las habituales asociaciones de bienpensantes, y otros tantos injustamente olvidados. Rebuscamos en el fondo de nuestros archivos para traer aquellos títulos que todo el mundo debería probar, junto a las historias que se cuentan entre susurros en la industria del ocio electrónico. Pasad, pasad... bajo vuestra propia responsabilidad.