LA ODISEA DE PUNTUAR ACTUALIZACIONES DE JUEGOS

Siempre he pensado que es absurdo puntuar los juegos, porque una crítica – lo que incorrectamente llamamos análisis – dista mucho de ser un ejercicio matemático.

Esto no sucede con otras artes, como la pintura, la música, la arquitectura o la literatura.

Si acaso, un disco o un libro se valoran de forma relativa con estrellas, un concepto menos nocivo para explicar rápidamente si merecen la pena o son un veneno.

Calificar un juego con una nota determinada es algo ingrato, pero la cosa se complica aún más cuando se trata de puestas al día, ya sea en forma de remakes, de remasterizaciones o de nuevos juegos basados en clásicos.

Precisamente, en estos últimos meses no andamos faltos de juegos propios de otros tiempos, y me consta que algunos analistas las han pasado canutas para determinar qué cifra merecían.

El primero que me viene a la memoria es Yakuza Kiwami, un remake de uno de los mejores juegos de PS2, muy ninguneado cuando salió en 2.006, tanto por la prensa especializada como por el gran público.

Once años después, sigue siendo una obra maestra, pero no ha rebasado la barrera del notable alto porque resulta que, en ese lapso de tiempo, se fueron lanzando sucesivas entregas que mejoraron con creces la fórmula del original.

En especial si nos referimos a Yakuza 5.

Es cierto que Kiwami tiene gráficos rehechos desde cero y mejoras jugables, pero no puede competir con los cinco protagonistas de la quinta entrega – lo que se traduce en mecánicas específicas para cada uno y en guiones más trabajados -, sus cinco ciudades, sus treinta y cinco horas de historia, sus misiones secundarias, sus minijuegos…

Kiwami es un remake impresionante, pero no sería justo decir, por ejemplo, que es preferible a Yakuza 0, lanzado hace pocos meses, también en PS4.

Ahora bien, si no existiese el hándicap de esas entregas adicionales de la saga, al no haber nada similar con que comparar, seguramente Kiwami habría cosechado mayores puntuaciones.

La segunda patata caliente con sabor añejo ha sido Sonic Mania, otro juego de SEGA, éste con la diferencia de que se inspira en plataformas 2D de Mega Drive y, objetivamente, los supera, con mayor duración, más variedad o un diseño de niveles más atrevido… pero que, lógicamente, no impacta ya tanto como aquellos de 16 bits en los años noventa.

Por eso, y pese a que muchos lo hemos disfrutado como unos críos, pocos se han atrevido a punturarlo por encima del 9.

En cualquier caso, puntuar juegos de otro tiempo es una odisea.

Puede que sigan vigentes o que hayan envejecido mal, aunque supusieran un hito en su día.

Del mismo modo, ¿hay que premiar numéricamente el hecho de que se lancen a precio reducido o en packs recopilatorios?.

¿Y que estén disponibles en formato físico?.

Y no hablemos ya de remasterizaciones sin grandes cambios.

¿Hay que penalizar a un juego que siga siendo una obra maestra por no introducir novedades?.

Y si es así, ¿cuánto?.

Al final, esas preguntas son culpa de un número que no tiene razón de ser.

Maldito sea.

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Xtremeretro

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X.R. se nutre de juegos sobradamente conocidos, pero también de algunos considerados malditos por las habituales asociaciones de bienpensantes, y otros tantos injustamente olvidados. Rebuscamos en el fondo de nuestros archivos para traer aquellos títulos que todo el mundo debería probar, junto a las historias que se cuentan entre susurros en la industria del ocio electrónico. Pasad, pasad... bajo vuestra propia responsabilidad.