LA PREHISTORIA DE LAS 3D

A finales de los años 70 se comenzó a popularizar una nueva técnica que resultó ser pionera, sirviéndose de vectores para dar forma a objetos tridimensionales que sirvieron para asentar las bases de los juegos en 3D, tal como hoy en día los conocemos.

En la mayoría de casos, se limitaban a mostrar objetos vacíos, sin textura alguna, pero con el paso de los años consiguieron dar las más variadas formas a estos vectores.

Veamos algunos ejemplos al respecto:

Speed Freak (1979)

Un arcade de conducción desarrollado por Vectorbeam, bastante simple y carente de color, pero que ya da una buena muestra del talento de los desarrolladores y del buen nivel conseguido en aquella época.

Tailgunner (1979)

Un juego de naves desarrollado por Cinematronics, una empresa especializada en la creación de juegos por vectores, en el que nuestro cometido pasaba por conseguir la mayor cantidad de puntos posibles en un limitado espacio de tiempo.

Battle Zone (1980)

Para la ocasión, fue Atari la encargada de producir este título, que superaba ampliamente a los anteriores, gracias en parte al uso de diferentes colores en los vectores que hacía servir, consiguiendo una apariencia tridimensional realmente elaborada. Durante la partida, los usuarios debían de manejar un tanque con el que destruir diversos objetivos.

Red Baron (1980)

Atari vuelve a ser la encargada de lanzar al mercado un nuevo título basado en el uso de vectores. El juego en cuestión compartía no pocas similitudes con el anteriormente descrito, si bien aportaba la novedad de que los distintos combates se disputaban desde el aire, pues teníamos a nuestra disposición un presunto avión con el que dar buena cuenta de nuestros enemigos.

Demon (1982)

Una suerte de shooter desarrollado por Rock-Ola, de perspectiva aérea donde manejábamos a un personaje cuyo cometido pasaba, una vez más, por destruir los distintos elementos móviles de la pantalla, que supuestamente representaban a una serie de diablos y demás seres cortados por el mismo patrón, si bien era preciso recurrir a la imaginación para verlos como tales.

Star Wars (1983)

Un juego impresionante, por obra y gracia de Atari, que recreaba con acierto algunas de las más emblemáticas escenas del largometraje, y se permitía el lujo además de introducir todo tipo de efectos, como el de las explosiones, que contribuían a dotarle de mayor espectacularidad al programa. Imprescindible.

The Empire Strickes Back (1985)

La continuación directa del anterior, de similar factura, aunque mejorando ligeramente el acabado gráfico. Lo mejor, sin duda, la adquisición de los derechos por parte de LucasFilm, que permitió a los desarrolladores recrear una pequeña historia, e incluso se introdujeron diversos niveles de dificultad, teniendo en cuenta a aquellos jugadores menos experimentados.

Como veis, el paso a las 3D no fue en absoluto casual, pues prácticamente desde la prehistoria de los videojuegos este ha sido un efecto deseado y muy perseguido por las distintas compañías, que con los limitados medios y recursos de que disponían, consiguieron crear verdaderas maravillas del ocio electrónico, que aun a día de hoy sorprenden por los logros conseguidos en este terreno, de una forma tan prematura.
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