LA ÚLTIMA MODA EN JAPÓN, ALQUILAR NOVIAS FALSAS PARA JUGAR A LA CONSOLA

Una noticia bastante bizarra, y ciertamente deprimente, que sólo se me antoja posible en el país del sol naciente, al menos por el momento.

Y es que no resulta de extrañar que, en un país donde los juegos de novias se han consolidado como todo un filón entre las diferentes compañías, tarde o temprano alguna empresa decidiera ir un poco más allá, ofertando un servicio de alquiler de novias por horas.
Pero no penséis mal, que con lo que aquí se comercializa, es de suponer, no es con el sexo, sino que ofrecen otra índole de servicios más variados e imaginativos si cabe.
De este modo, la nueva forma de negocio denominada “Cute Room” localizada en el barrio de Akihabara, alquila por horas los servicios que ofrecen las chicas que residen en su interior, sin que exista posibilidad alguna de abandonar la habitación donde están localizadas, como si de una novia virtual se tratara, incapaz de traspasar los límites de su peculiar mundo virtual.
El fatigoso trabajo de las chicas consiste en gran medida, en recibir cartas de amor, dar masajes en las manos a los clientes, quitar la cera de las orejas a sus invitados (lo que parece ser una nueva moda emergente en el país nipón) y, por supuesto, jugar con sus novios previo pago de sus servicios a la consola.
Y todo por la módica cantidad de 2000 yenes la hora. Una situación más que curiosa, casi cómica, de no ser por lo deprimente que resulta el trasfondo del negocio, que comercializa sin rubor alguno con la intimidad de las personas y, presumiblemente, con los sentimientos de soledad de los que adolecen los clientes a los que ofrece sus servicios.
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X.R. se nutre de juegos sobradamente conocidos, pero también de algunos considerados malditos por las habituales asociaciones de bienpensantes, y otros tantos injustamente olvidados. Rebuscamos en el fondo de nuestros archivos para traer aquellos títulos que todo el mundo debería probar, junto a las historias que se cuentan entre susurros en la industria del ocio electrónico. Pasad, pasad... bajo vuestra propia responsabilidad.