L’AMERZONE

Tras una primera toma de contacto con L’Amerzone, una aventura gráfica en primera persona, más de un usuario podría echarse a temblar.
No en vano, el título recuerda inevitablemente a esos somníferos en forma de videojuego con los que Cryo Interactive premiaba a sus seguidores por aquel entonces, tales como Atlantis: The Lost Tales o el más reciente Versalles.
A imagen y semejanza de aquellos, la creación de Microids – que aquí pudimos disfrutar por cortesía de Virgin – se sirve de un sistema muy similar a la técnica Omni 3D de Cryo como medio de exploración.
Es decir, en todo momento los usuarios se moverán a través de pantallas estáticas que permiten una vista panorámica de 360º; elemento imprescindible, ya que será necesario investigar hasta el último rincón de cada escenario en busca de las consabidas pistas.
Pero, al contrario de los anteriores lanzamientos, L’Amerzone carece de la pretensión de ser una suerte de enciclopedia interactiva con juego incluido.
Tanto es así que cuenta a su favor con casi todos los ingredientes clásicos de las grandes aventuras gráficas; a saber: multitud de zonas por explorar, centenares de objetos con utilidades insólitas y una muchedumbre de personajes que no tienen otra función en la vida que darle conversación al afanado protagonista.

Con una banda sonora y localizaciones preciosistas, acompañadas por unos efectos sonoros lo bastante realistas – aunque, eso si, más escasos que los pelos en la cabeza del abajo firmante -, L’Amerzone se perfila como una adquisición plenamente recomendable para los amantes de este tipo de aventuras.

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X.R. se nutre de juegos sobradamente conocidos, pero también de algunos considerados malditos por las habituales asociaciones de bienpensantes, y otros tantos injustamente olvidados.
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